Minutos de "noticias"

Es usual que las personas se sienten frente al televisor a eso de las 21.00 horas para volverse telespectadores de uno de los contenidos más valorados socialmente de la TV: los noticieros. Pero, si realizamos un análisis, podemos concluir que dichos programas dan información relevante para las personas alrededor de unos 40 minutos y el resto sólo es relleno para mantener la sintonía o lograr que el siguiente programa comience a una hora similar a la de la competencia, cayendo en contenidos superfluos y hasta no informativos, cosa que contradice sustancialmente la base de un noticiero: informar.
Por ejemplo, Mega se caracteriza por tocar temas de baja relevancia nacional pasada las 22.00 horas, basándose más en encuestas al público que transita por Paseo Ahumada o tratando de profundizar en contenidos subjetivos como “¿qué tan bella puede llegar a ser la mujer?”, restándole seriedad al que debería ser uno de los platos fuertes de la parrilla programática del canal.
Otro reflejo de esta extensión innecesaria de los noticieros es lo que ocurre con CHV Noticias. Para comenzar, el noticiero comienza a las 21.00 horas con “el caso de la señora Juanita”, mientras el resto de la competencia exhibe notas sobre temas contingentes del momento, una estrategia poco inteligente a mi parecer porque lo primero que debe mostrarse es algo atrayente para el espectador y, qué mejor, que un hecho que puede afectar su vida diaria y no un caso en particular. Ya pasada las 22.00, comienzan con notas algo más sensacionalistas e, incluso, tomando ridículas fuentes como a un conejo…así es, un conejo a pesar de que el animal es incapaz de entregar una cuña por razones obvias. Algo aparte es la selección de sus conductores; a qué me refiero con esto: que no se le puede pedir credibilidad ni seriedad a Iván Núñez sabiendo que es el conductor oficial de “Psíquicos” (¡con qué cara!)
En definitiva, algunos noticieros sólo buscan durar más y no priorizan la calidad de la información o se han olvidado de la verdadera misión de dicho tipo de programas que es informar, no rellenar. ¿Es necesario?, ¿al público le interesa o sólo ve como otro mecanismo de entretención algo más “formal” este tipo de contenidos?, ¿se pierden o no estos minutos en TV? Al parecer, la lucha por el rating hace que todos los recursos sean viables, transgrediendo reglas tradicionales de la TV.

 

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Nos gusta la televisión. Amamos, comemos, rezamos y, ademas, vemos televisión. Canales nacionales, series internacionales, criticar, alabar... y ver televisión.

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