Cuando supe que Ryan Murphy y su equipo harían la tercera temporada de American Horror Story sobre brujas, lo primero que pensé que “uuuuuw, andamos creativos mister Murphy”. En verdad, no le tenía mucha fe a Coven porque sus dos antecesoras fueron muy buenas, con un elenco creíble, una trama bien intensa y con diversidad de aspectos como la violencia y la sangre propia de un thriller, aliens rapta humanos, ensayos genéticos con enfermos mentales y monjas bien poco cercanas a Dios. Por eso, cuando las monjas llegaron con sus escobas y su magia a los guiones de AHS 3, pensé que hasta aquí llegaba una de mis series favoritas…pero me tengo que tragar todos mis prejuicios y pocas expectativas. 
El primer capítulo fue bueno y mostró un perfil de los protagonistas, pero no me dejó loco como el de Asylum. El segundo fue un poco mejor, aunque estuve a punto de dejar hasta ahí a las brujitas, pero como fiel seguidor de la serie, le di otra oportunidad. Cuando comenzó el tercer capítulo, me senté en mi sillón con unas papas fritas y comencé a comer cada vez más rápido, estaba pegado a la pantalla y cada vez mis ojos se agrandaban de felicidad: había vuelto el espíritu tortuoso de las versiones anteriores. Hoy vi el quinto episodio de la temporada y lo único que quiero es que sea jueves de la próxima semana para ver qué pasará.
No sólo las actrices tenían mejores poderes que Sabrina, la bruja adolescente, sino que las historias de cada una de ellas son bien potentes. Desde brujas famosas y jóvenes que mueren degolladas por las más viejas, una bruja vudú que ataca a los otros haciéndose daño a si misma, una joven promesa que mata a través del sexo y una que aún no explota todo su potencial son las cuatro aprendices del aquelarre donde ocurre Coven.
Y dentro del elenco, destacan nuevas integrantes como Emma Roberts (sobrina de Julia Roberts), la nominada al Oscar Gabourey Sidibe, y Kathy Bates (Titanic), quienes se suman a los caballitos de batalla propios de Ryan Murphy, entre los que están Jessica Lange, Sarah Paulson y Evans Peters, por decir algunos.
Así que no me queda más que admitir que cometí un error, pedir disculpas al cerebro de Murphy y su legión de talentosos actores, a su equipo y seguir esperando cada semana un nuevo capítulo de American Horror Story Coven. Las pubertas hijas de Salem conquistaron mi corazón y cautivaron mi mente con su sangre derramada y estilo setentero. ¡Abracadabra, pata de cabra, vean la serie y me comentan mañana!

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