«Casado con hijos», chilenos tras las risas

Existe un prejuicio muy tonto en aquellos que vemos mucha televisión: cuando los canales anuncian que harán la versión chilena de un exitazo extranjero creemos, de inmediato, que será un rotundo fracaso o una copia barata. El televidente hoy pide creatividad, innovación y no un reflejo descontextualizado y sin esa identidad criolla. Malos ejemplos hay muchos, pero no me interesa caer en eso (por ahora).

Hoy quiero glorificar una excepción a la regla, una obra maestra que se ha tomado las pantallas de Mega en los dos últimos meses y, aunque son repeticiones, no puede generar otra cosa que risas y dolores abdominales por tantas carcajadas. Si bien ya tenía un espacio pasada la medianoche en la parrilla del canal de Vicuña Mackenna, la serie “Casado con hijos” ha regresado con todo a la pantalla chica, sumando una segunda edición a las 12:00 horas, franja usada anteriormente por SAV.

¿Cuál es la receta del éxito?: identidad local

La sitcom es una adaptación chilena muy bien lograda de la serie “Married… with children” de FOX, que sirvió como un trampolín al estrellato para nuevos actores como Fernando Godoy y la consolidación de otros ya conocidos en el medio como Javiera Contador y Fernando Larraín. Buscando ser la sucesora de “La Nanny” (que también fue una adaptación de una serie extranjera), la serie estrenada el 2006 superó con creces a su antecesora, logrando ganar el fanatismo de los chilenos y dando una dura batalla a teleseries de otros canales a las 20:00 horas.

Es que “Casado con hijos” es el chileno corriente, pero mostrado en distintos personajes. Es como si una X persona nacida en nuestro país se ramificara en 6 personajes. Por ejemplo, quien no es como Tito Larraín, el padre de la casa, quien odia a la gente abusadora y que regaña contra todo porque nada lo conforma en verdad. Si la ingenuidad fuese mujer, Tity Larraín es la encarnación de ello (o la estupidez misma) y, aunque algunas no lo acepten, todas las mujeres tienen una Tity en su interior, sobre todo esas que se hacen las inocentes, pero son pérfidas por dentro.

Si el oportunismo se mezclase en una cubeta con la alegría y la espontaneidad, saldría Quena Gómez de Larraín como si fuese una chica súper poderosa. Es imposible odiarla, pero te chupa los bolsillos hasta dejarte sin ningún peso… y de esas personas hay varias. El hijo menor de los Larraín, Nachito, es el personaje ideal para demostrar la mala racha con las mujeres, pero es de esos que se esfuerza diariamente por no serlo. Y como todos vivimos en contacto con los demás, la pareja de vecinos Pinto Durán son un reflejo de lo amistoso y  copuchento que es el chileno, quienes esperan ver al otro caer o reírse por los errores ajenos.

En sus 4 temporadas, “Casado con hijos” hace un scanner a la sociedad chilena de una manera irónica y divertida. No busca hacer terapia emocional ni nadie lo ve por eso tampoco, pero  entre risa y risa la verdad se divisa y, en este caso, la sitcom de Mega no hace vista ciega a ello. No pretendo hacer un análisis profundo de cada personaje, pero si pones atención te darás cuenta que hay varios anti valores reflejados en los personajes y el cómo ellos se enfrentan a las distintas situaciones en el living de la casa, la zapatería donde Tito trabaja o donde sea. Amo esta serie y le daría miles de premios porque se ríe de nosotros mismos y, ya que no tengo poderes como para mejorar el planeta, mejor reírse de ellos y pasarlo bien.

 

[embedvideo id=»DyBNZj2COCY» website=»youtube»]