Oscuro Claro

A veces toca escribir sobre algunas series que no están tan en boga, no son tan conocidas y simplemente, no llegan a emitirse por estos lados. Pero gracias a la magia de internet podemos maravillarnos con Episodes. Una de esas series que son una joyita oculta en lo más profundo del cable.

Episodes es una serie sobre una serie. Si, es meta-televisión: Sean y Beverly son una pareja casada de exitosos guionistas británicos que, luego de triunfar con su serie en tierras inglesas llamada “Lyman’s Boys”, llegan hasta EEUU gracias a que una gran cadena televisiva ha adquirido los derechos para adaptar esa serie a la realidad gringa. ¿El resultado?, la cadena norteamericana hace y deshace como quiere su serie, convirtiéndola en una ficción de mala calidad llamada “Pucks”. Este resumen es sólo la punta del iceberg. Cuando sepan que Matt LeBlanc (El conocido Joey de “Friends”) ha sido escogido para cumplir el rol protagónico y tengan que superar diversas trabas cuando el glamour y la superficial vida en Los Angeles, los atrape y no los vuelva a soltar más causando estragos en su matrimonio.

En Episodes no tienen problemas al reírse de lo sanguinaria que puede llegar a ser la televisión con tal de tener unos míseros puntos de rating, no tienen problema al reírse de que Matt LeBlanc, haga lo que haga, no se pueda sacar su personaje de “Friends” (Y si, aunque LeBlanc se interpreta, es una versión más tipo Joey que de sí mismo… digamos que es una interpretación exacerbada) y no tiene asco al reírse con el humor más negro posible.

En esta serie, podemos ver pésimas decisiones de ejecutivos que no tienen idea de televisión y llegarán a tomar malas decisiones con tal de darle mayor notoriedad a un producto de gran calidad dejándolo absolutamente básico… Ojo, sigo hablando de la serie, no de la televisión chilena. Episodes debería ser de visionado obligatorio en escuelas de guionistas para que aprendan lo que no deben hacer (o tolerar) cuando se quiere ofrecer una historia medianamente buena.

Esta serie ya aseguró su cuarta temporada luego de sortear exitosamente las tres primeras que son absolutamente recomendables, demostrándonos que el buen gusto, la buena realización y un humor fino, en el que tienen cabida hasta referencias a Rudyard Kipling, puede llegar a ser destruída en un par de segundos por esa tremenda industria sin corazón y esclava de los números como lo es la televisión… y la americana también.

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