Oscuro Claro

Todo partió el 2009 en New York, cuando Ilana Glazer y Abbi Jacobson se conocieron en un centro de improvisación amateur. Estas dos veinteañeras sentían un fuerte llamado por la comedia pero nadie estaba dispuesto a darles un espacio en el ya sobrepoblado mundo de los comediantes newyorkinos. Decididas a no rendirse, Ilana y Abbi se plantearon la que sería la mejor idea de sus vidas: “¿Y si creamos nuestro propio espacio para hacer comedia?”. Así fue como nació Broad City el 2010, una serie web de bajo presupuesto transmitida por Youtube basada en las aventuras de las dos chicas viviendo en la gran ciudad. Fue un experimento que contó con 18 capítulos y que sorpresivamente tuvo un éxito tal que contaron con la actuación de la mismísima Amy Poehler en su final de temporada. Y aquí es donde se les presento la segunda oportunidad más importante de sus vidas, cuando Amy Poehler se les acercó y les preguntó: “¿No han pensado en llevar esta serie a la televisión?”. Con las palabras de Poehler en mente, el dúo se entusiasmó con la idea, escribió un piloto y cuando finalmente pudieron reunir el coraje necesario, enviaron un mail formal a Amy Poehler proponiéndole ser la productora ejecutiva de su serie. Poehler aceptó y aquí estamos hoy, muriendo de la risa con Broad City todos los miércoles por Comedy Central.

Pero…dos veinteañeras tratando de sobrevivir en la ciudad no suena muy innovador, ¿cierto? ¡Falso! Estoy aquí hoy para explicarles en detalle las mil y un razones por las que Broad City es una de las comedias más refrescantes de la televisión hoy en día.

Como bien dije antes, Broad City trata de dos chicas jóvenes, pero no es una serie que se remite al público femenino. No se trata de ser mujer, y eso es lo más refrescante que tiene. Solo por el hecho de contar con dos mujeres protagonistas se le ha encasillado anteriormente en la misma categoría que Girls (de HBO) por ejemplo, pero a diferencia de Girls, Broad City no intenta explicarse, porque tanto Ilana como Abbi no sienten la necesidad de justificar su presencia en la televisión solo por el hecho de ser mujeres. A veces son muy femeninas y emocionales, otras veces son muy cachondas y se pasan el día entero fumando marihuana y hablando de sexo vestidas con ternos o camisa y pantalones. Se pueden poner faldas o jeans. Atuendos reveladores o chalecos gigantes. Hablan de todo y de nada. De temas “de hombres” y “de mujeres”. Ilana y Abbie simplemente son. Por sobre todo son amigas y en segundo lugar son jóvenes y aun muy ingenuas. Quizás en tercer lugar se auto definirían como mujeres, pero para ellas eso no implica lo que implica para el resto del mundo.

Mientras que Abbie es más recatada y neurótica, Ilana simplemente se dedica a vivir la vida a concho. A pesar de sus diferencias, ambas chicas disfrutan de buenas fiestas, pero no en exceso. Disfrutan del sexo casual, pero no en exceso. Disfrutan de soñar con como serían sus vidas perfectas, pero no en exceso. Ilana y Abbie son personajes tridimensionales en su totalidad. Como todos los jóvenes del mundo, lo prueban todo y no se casan con nada. Experimentan. Viven su vida totalmente consientes de que están en sus veintes y que las cosas eventualmente mejorarán. Se retroalimentan entre ellas de un positivismo medianamente infantil que les sirve de leitmotiv en sus aventuras citadinas.

Ambas están prácticamente en banca rota, por lo que a cualquier lujo que se les presente intentan sacarle el mayor provecho posible. Viven el día a día obviando las frustraciones de trabajos no satisfactorios (Ilana tiene un trabajo de oficina pero se la pasa todo el día durmiendo escondida en el baño y Abbie sueña con ser entrenadora en el gimnasio donde trabaja limpiando los baños). El humor de la serie nace de la sinceridad y sencillez con que el dúo enfrenta las situaciones cotidianas que viven, las cuales siempre terminan por convertirse en surreales aventuras llenas de coloridos personajes de los que disfrutamos reírnos. Ojo, no es que nos riamos con ellos, nos reímos de ellos. Broad City No es otra comedia enlatada donde los personajes son extremadamente ingeniosos y siempre tienen listo algún comentario sarcástico bajo la manga. No son personajes consientes de que las situaciones que están viviendo son ridículas. Son dos chicas que simplemente viven su vida con toda naturalidad y se enfrentan a estos momentos surreales como lo haría cualquiera de nosotros si nos pasaran en la vida real, pretendiendo que todo está bien y tratando de domar el descontrol hasta que pase lo peor. A pesar de ser personajes muy chistosos de por sí, lo más cómico que tienen es que no son capaces de darse cuenta de sus malas decisiones de vida y lo mundano de sus deseos más íntimos.

Broad City no es una comedia intelectual. Es una comedia subida de tono en la que los límites no existen. Un serie en la que se habla de caca, se habla muy gráficamente de sexo, de masturbación y de drogas, como también se habla de amores platónicos, problemas laborales, dificultades económicas y todas las frustraciones que conlleva el ser joven y tratar de armar tu propia vida, lejos de tus padres. Es una serie real y surreal al mismo tiempo. Una serie que le habla a todos a la cara y dice cosas que no muchos se atreven, pero nunca con la intención de ser rupturista o controversial. Broad City es como un niño que dice verdades inapropiadas simplemente porque no sabía que no debía hacerlo. Y es esa falta de esfuerzo en hacernos reír lo que más se les agradece a Abbi Jacobson e Ilana Glazer. Porque con o sin quererlo, nos hacen reír más de la cuenta capítulo a capítulo.

 

+ Dato freak: La canción de la intro se llama «Latino & Proud» de DJ Raff, músico chileno.

Artículos relativos
Send this to a friend