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‘Better call Saul’ sin ‘Breaking bad’

Cada vez que digo ésto, me miran raro, no recibo un tweet de vuelta o algo extraño pasa, pero nunca en la vida vi Breaking bad y no es porque la odie o por algún motivo en particular, sino porque simplemente no me daba el tiempo o no me hacía el ánimo o quizás tenía mucho miedo a ir a ese lugar sombrío del que todos hablaban y ponerme oscura. Hoy puedo decir que es un punto a favor, ya que Breaking bad arrasó con la audiencia y todos los viudos de la serie verán Better call Saul, la nueva apuesta de Netflix (amor absoluto), ya sabiendo quién es el protagonista del spin off. El plus de la columna: vengo con la página en blanco respecto al fenómeno y la serie protagonizada por Bob Odenkirk es algo totalmente nuevo para mí, sin prejuicios, preconceptos ni ideas antiguas grabadas a fuego en mi cerebro.

Better call Saul no era mi tipo de serie, hasta que la ví. Tiene un prólogo en blanco y negro conceptual, gráfico y mudo que introduce la vida de Jimmy McGill, un perdedor que trabaja en una cadena de comida tipo cafetería y que tiene una pequeña luz de ambición en un VHS que contiene una publicidad de un abogado llamado ‘Saul’, el que tiene escondido como un preciado tesoro. Luego, un salto temporal nos lleva a la vida actual de Jimmy, un abogado de poca monta, que vive con saldo negativo sin servicios básicos, un auto roñoso y sin clientes a quien venderles su ‘defensa’, por más que se plante como un ganador, continúa siendo un loser. McGill se haya en un espiral de desesperación y pobreza, hasta que el destino ‘golpea a su parabrisas’ para traer un nuevo problema a sus abultadas complicaciones, para luego dar un twist completo a su desesperación e intentar sacar de la miseria algo mejor, sin lograrlo.
No me parece raro que al ‘no ser mi tipo de serie’ me cautivó de corrido por 53 minutos, no sé si se debe a que ‘si es de Netflix, es bueno’ o a la trama en sí. Yo a Netflix le perdonaría hasta sus peores series, aunque no me puedo poner en la situación, porque nunca me ha pasado (groupie por siempre, muy calcetinera).

Better call Saul a ratos es lenta, se toma un pequeño tiempo para desarrollarse, para llevarnos la explicación de una situación con un silencio, con una escena con o sin colores pero con miradas, espacios, sonidos onomatopéyicos o una cámara que amplía paulatinamente su campo. Quizás no sea tan buena para todos, porque compararán con Breaking bad que fue un buen producto y de por sí dejó la vara alta, pero yo, ajena al fenómeno, considero que es una buena serie y tiene potencial.