Oscuro Claro

Como habíamos anticipado la semana pasada, los escritores decidieron poner término a la «separación» de Castle y Beckett, definiendo que resolverían lo relativo a LOKSAT juntos. Así, podemos ver que Kate regresa al apartamento de los Castles para así volver a la normalidad.

Con todo, la armonía se rompe con el «caso de la semana». En el vemos que la víctima, Michael Kirby, es asesinado por un enmascarado disfrazado de ninja que lo ataca mientras están transportando elementos de valor.  Al analizar la escena del crimen se determina que el elemento empleado por el asesino para burlar la seguridad del lugar fue una extraña mezcla de gelatina con aerosol, modus operandi que le era familiar a uno de los detectives: Javier Esposito. Resulta que hace 10 años se produjo un robo de monedas de oro avaluadas en varios ceros, las cuales fueron sustraídas por un grupo de personas, dentro de las cuales se encuentra una vieja conocida de Espo. Se trata de Sonia Ruiz, nada más ni nada menos que la ex pareja del detective, los que incluso llegaron a estar comprometidos. El asunto es que uno de los socios involucrados, apodado «white whale», está muerto, por lo que la única persona que los puede guiar al criminal es ella.

Al conocer que ella tenía las de ganar, le propone a Beckett salir de la prisión para ayudar en terreno a los policías del 12th preccint. Como no había mucho margen de acción, la capitana acepta las condiciones, por lo que Ruiz sale de prisión con brazalete electrónico para evitar que se escape (mal que mal seguía cumpliendo condena). Pero eso no era todo, puesto que la «misión» implicaba infiltrarse en el «Harlem español» para poder obtener la información.

En el transcurso del episodio podemos ver que se reafirma el dicho «donde fuego hubo, cenizas quedan», puesto que después de todos estos años Esposito aún tenía sentimientos por ella. Por otro lado, podemos conocer aún más sobre uno de los personajes más queridos por el público, dado que por primera vez podemos conocer a su familia (o al menos parte de ella). La dinámica del capítulo proponía un foco distinto del habitual, dado que la trama principal se concentra en Espo, sobre todo con su lucha con el pasado y la posibilidad de perdonar a su ex pareja, pero nos deja la lección de que pese a las circunstancias en las que uno se encuentre, depende de uno elegir el bien o el mal. Quizás la idea era buena, pero se veía un poco forzada. Otro punto  a destacar es el hecho de que Castle regresa de manera oficial a la comisaría, por lo que podemos ver las interacciones entre él y el equipo que tanto extrañábamos (buen fiato con Ryan, el otro policía).

En conclusión, se trata de un capítulo que proponía un tema interesante, pero que se vuelve predecible y en algunas escenas un poco forzado, aunque no podría calificarlo como «capítulo de relleno». Lo bueno es que los ratings en USA empiezan a repuntar, por lo que hay esperanza de ver si la serie se renueva de aquí a mayo.

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