El buen recibimiento que tuvo la primera temporada de Daredevil hizo que rápidamente Netflix y Marvel decidieran trabajar en un regreso; y para que esté a la altura de las expectativas, decidieron incorporar a dos nombres que rápidamente  engancharon a los fanáticos: Elektra Natchios y Frank Castle, The Punisher. Interpretado por Jon Bernthal, El Castigador fue presentado como antagonista del vigilante no vidente, sin embargo, con el paso de los capítulos su participación se fue reduciendo a la de un personaje secundario.

A pesar de que sus minutos en pantallas fueron cada vez más limitados, lo que fue una de las principales críticas a la temporada, las escenas en las que participó fueron suficiente para que Netflix le diera la luz verde a un proyecto individual; uno que no estaba en los planes iniciales, pero que a nadie le extrañó cuando fue anunciado.

Luego de una promoción que destacó por prometer violencia pura y dura, acompañada por el siempre agradable sonido de Metallica, el pasado 17 de noviembre se estrenó en Netflix la primera temporada de Marvel’s The Punisher, razón por las que hoy les comparto las impresiones que me generó luego de ver los primeros cuatro episodios. Sin spoilers, obvio.

Trastorno por estrés postraumático

Así como Luke Cage muestra la realidad de la raza afroamericana en Harlem o Jessica Jones propone la historia de una mujer que viene saliendo de una relación en la que fue constantemente violentada, The Punisher toma como principal tópico el efecto negativo que tiene en las personas el haber ido a la guerra. En este sentido, el programa se nutre de personajes a quienes el estrés postraumático les ha afectado de distinta manera, lo que permite profundizar el tema sin que se vuelva monotemático.

La importancia que se le da a estos traumas hacen que la serie tome el drama como su principal recurso. En The Punisher hay tiempo para que las emociones se manifiesten, para que los silencios hablen y para que las tomas sean las encargadas de transmitir el mensaje que desde la producción buscan enviar. A diferencia de lo que se podría esperar, la serie protagonizada por Jon Bernthal no muestra constantemente violentas escenas de acción.

Violencia justificada

Este carácter dramático que tiene la serie sirve, entre otras cosas, para que las escenas en que vemos al Castigador (u otros personajes) en acción no ocurran de forma gratuita. La historia comienza con un Frank Castle aislado del mundo, retirado de todo lo que alguna vez hizo, razón por la que evita enfrentamientos de todo tipo y nivel. De esta manera, pasamos más tiempo viendo al protagonista conteniendo sus impulsos violentos que utilizándolos a su favor.

Al ser los enfrentamientos con armas de fuego uno de los aspectos más atractivos del personaje, desde la producción deciden guardárselos para momentos clave en cada episodio. Así, lejos de explotar el recurso hasta el cansancio, éste se va construyendo con las distintas escenas que se presentan, de manera que logres entender (o incluso empatizar) las razones que llevaron al acto.

Frank Castle, la persona

Los dos puntos anteriores tienen su convergencia en el protagonista, Frank Castle. El componente dramático y la relevancia que se le da al estrés postraumático hacen que tengamos tiempo de sobra para conocer al antihéroe, tanto en su solitaria y tormentosa intimidad, como en los escasos intentos de socializar que hace.

De esta manera, y tomando prestada una frase que es propia de otro personaje de Marvel, Frank sabe que es uno de los mejores -sino el mejor- en lo que hace, pero lo que hace no es algo muy agradable. A medida que avanzan los episodios, como espectador empiezas a entender que cada movimiento que hace tiene una razón. Lo aprendido en sus años de Marine se reflejan en la responsabilidad que muestra a la hora de actuar, ya que no solo se dedica a tomar armas y matar pandilleros, sino que se preocupa de conocer cada variable, de manera que no cometa errores que le signifiquen fallar; o peor, que gente inocente salga lastimada.

Quien espere encontrarse ante una serie de superéroes con formato clásico podría verse algo decepcionado, ya que lo importante aquí no es el villano de turno o la conexión con el resto del Universo Marvel (de hecho, se puede ver sin saber nada de las otras series Marvel-Netflix). En definitiva, lo que The Punisher busca es abarcar lo más seriamente posible el siempre delicado tema de las armas en el contexto estadounidense, lo que hace tomándose el tiempo suficiente para reflexionar sobre los efectos colaterales de la industria bélica.

Y por si quedan dudas: en The Punisher hay violencia; tendrás que esperar por ella, pero valdrá la pena.

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