La historia del blanqueamiento (whitewashing) en Hollywood se confunde con el de la propia industria cinematográfica. Sin embargo, en la era de las redes sociales y de la búsqueda por la representatividad, los fans ya no están dispuestos a ver a actores caucásicos interpretando personajes no blancos. Recientemente, Ghost in the Shell fue duramente criticada por traer a Scarlett Johansson en el papel de una heroína asiática y Altered Carbon, la más reciente serie de Netflix, también recibió acusaciones de “whitewashing” porque el sueco Joel Kinnaman interpreta a un mercenario japonés. En una larga entrevista con Entertainment Weekly, la showrunner Laeta Kalogridis (Isla del Miedo) comentó la problemática:

“Hemos ampliado el pasado de Takeshi Kovacs presentado en el libro para poder escoger a otros tres actores asiáticos, y ellos interpretan papeles que son realmente profundos. Vamos y volvemos de los Kovacs del presente a los Kovacs del pasado. Uno de los episodios está enteramente centrado en Will Yun Lee (que interpreta a Kovacs en sus días como mercenario asiático), pero para hablar sobre este tema en concreto, estoy muy atenta al tema del blanqueamiento y apoyo al movimiento que está tratando de corregir este problema en Hollywood. Nuestra serie no era una icónica obra japonesa o asiática transformada en una reinterpretación americana, y no tenemos un personaje asiático de la vida real para el que un blanco lo reemplazara. Me sorprendió y decepcionada cuando vi a Motoko Kusanagi, la protagonista de Ghost in the Shell que vive en Tokio del futuro y que siempre leí como japonesa, no fue interpretada de esa forma en la película”.

Altered Carbon está ambientada en un mundo futurista donde los cuerpos humanos son sólo detalles. Cuando una persona muere, su conciencia es rescatada y almacenada en otro cuerpo, encarado apenas como una carcasa, un recipiente en el universo de la serie creada por Kalogridis. Y como la showrunner explicó, el personaje de Kinnaman, papel principal de la serie, es el de un mercenario japonés que es “revivido” contra su voluntad muchos años en el futuro y cuya conciencia está instalada en el cuerpo de un hombre blanco. Con todas esas complejidades étnicas involucradas, la showrunner hizo lo posible para acomodar la trayectoria de Kinnaman entre la de un hombre caucásico y la de un asiático:

“Lo que tenemos aquí es una novela ambientada en un futuro lejano, escrita por un escocés, Richard K. Morgan, donde el personaje principal creció en un planeta basado en la combinación de empresas japonesas con un pueblo eslavo. Traté firmemente de recoger esa parte de su historia, la identidad racial y anclar al personaje en la serie, tomando tres o cuatro frases del libro y transformándolas en episodios enteros, o en partes de episodios, y luego escoger a actores que representan al personaje en su identidad asiática. Al elegir a los actores, intenté firmemente arraigar su identidad en su infancia asiática y su vida en sus cuerpos asiáticos”.