Estoy segura que a todos les ha pasado que terminan una serie y se quedan vacíos frente a la pantalla viendo su propio reflejo, como bien dijo Felipe Avello. Así mismo me sentí ayer cuando terminé La Casa de Papel. La nueva joyita española que la está rompiendo en todo el mundo gracias a su estreno en Netflix hace un par de semanas.

Si bien, la serie tuvo su estreno a mediados del 2017 en España, no fue hasta ahora cuando tomó mayor visibilidad obteniendo durante un par de semanas el primer lugar en las series más maratonedas según una encuesta publicada en twitter por el la app TV Time. (que si no la tiene en su teléfono, debería descargarla ahora mismo).

Pero vamos a los que nos convoca, ¿por qué tienes que ver La casa de Papel? Bueno, en esta primera parte de la columna les contaré un poquito de que se trata la trama de esta maravillosa serie. Un hombre lleva años planeando el “robo del siglo” y para eso reúne a 8 delincuentes que serán quienes ejecutarán su plan. Este atraco se llevará a cabo en la Fábrica de Moneda y Timbre, donde el objetivo es imprimir 2.400 millones de euros y así concretar el plan y huir con todo el dinero. “El Profesor” que es una especie de “gran hermano”, es la mente detrás de este robo y es quien controla todo desde una fábrica abandonada donde tiene cámaras y micrófonos para liderar la operación.

El plan también considera la toma de 67 rehenes quienes serán parte fundamental para cumplir con el objetivo, aunque unas de las reglas de este gran robo era “no derramar sangre”, por lo tanto, nadie debía morir durante los 12 días que duraría el asalto.

Esa es la premisa de esta historia. El Profesor, que es la mente brillante detrás del plan (aunque con el paso de los capítulos sabemos que es otra persona quien tuvo la idea) tiene todo calculado, todo. Plan A, B, C y D en caso de fallar alguna variable, claro que en sus planes no estaba calculado enamorarse de la mujer que lideraba el operativo de la policía.

¡Cuidado! Desde ahora esta columna contiene spoilers de “La casa de papel”

la casa de papel

Una de las cosas que más me gustó de la serie, es el manejo del tiempo. Si bien en Netflix sólo podrán encontrar la primera parte (es sólo una temporada que se dividió en dos partes, la primera de 9 capítulos y la segunda de 6) que son 13 capítulos (los capítulos originalmente duran más de una hora, por eso los cortaron a 45 minutos y se extendieron de 9 a 13), la historia completa del asalto dura sólo 128 horas, que es un poco más de cinco días, cinco días donde pasa de todo.
Muertes, amores, operativos, accidentes, fugas, tiroteos, bombas, embarazos, en fin. De todo un poco. A pesar de que gran parte de la trama se desarrolla en un único espacio (La Fábrica de Moneda y Timbre), no se hace aburrido debido a la gran cantidad de tramas, giros y evolución de los personajes a lo largo de los quince capítulos. Cada capítulo genera un nuevo dolor de guata pensando “lo van a descubrir” o “que va a pasar” y generando ese constante “un capítulo más”.
Sin duda alguna el gran acierto de la serie, además de tener un excelente guion, es el elenco que eligieron para interpretar a cada uno de los asaltantes. Todos terminamos empatizando con ellos y deseando que pudieran cumplir con el plan y llevarse el botín, pasando de ser villanos a héroes.

Me tomaré una pequeña libertad para hablar de mi favorito, Berlín. Que si bien no tuvo un final feliz, pasó de ser odiado tanto por secuestradores como secuestrados, a morir como un héroe salvando a sus compañeros.

Por supuesto que me dio pena verlo abatido por los policías, más aún con “Bella Ciao” sonando de fondo, y recordando ese momento cuando El Profesor y Berlín están sentados en la mesa cantando la canción que se transformó en el soundtrack de la serie. En medio de todo el tiroteo, Berlín le dice “Te quiero hermanito” y es lo último que grita antes de enfrentarse a la policía y morir a tiros. Sin duda alguna fue uno de los momentos más emotivos de la serie.

Mientras todo eso pasaba, la policía llegaba a la fábrica donde El Profesor manejaba todo el operativo (quien ya había sido descubierto por la policía) y creíamos que no tendrían escapatoria, logran escapar de la policía y arrancar con el dinero, que si bien no fue el botín que tenían en mente, si fueron mil millones de euros a repartir entre los sobrevivientes (Oslo, Moscú y Berlín no lograron salir con vida del atraco).

No supimos como terminó la historia de amor entre Tokio y Río o entre Denver y Mónica. Tampoco pudimos saber si Nairobi fue a buscar a su hijo o que pasó con Helsinki, pero como toda historia de amor, el creador de la serie Alex Pina, quien también lleva en curriculum series exitosas como El Barco y Vis a Vis, nos regaló un reencuentro que todos estábamos esperando. Después de un año de ocurrido el robo, la inspectora a cargo del operativo va en busca de El Profesor y consigue encontrarlo siguiendo un mapa, en la idílica isla de Filipinas, Palawan. El instante del reencuentro, es igual como pasó la primera que vez que se vieron en el café y fue la escena perfecta para cerrar la historia del mayor robo en la historia de España.

La primera parte de La Casa de Papel está disponibles en Netflix.

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