The Walking Dead ha enfrentado numerosas dificultades para mantener a su audiencia, y después de la muerte de uno de los personajes más importantes de la serie, su producción estaba esperanzada en reconquistar el interés de los fans.

Sin embargo, la serie ya empezó mal este año: el episodio que marcó el regreso de la octava temporada (la llamada “midseason premiere”) rompió uno de sus récords de peor audiencia. De acuerdo con Variety, el último episodio de la serie tuvo 8,3 millones de espectadores en Estados Unidos, su menor marca de audiencia en una midseason premiere de su historia, es decir, en un episodio que marca el regreso de la temporada.

Sin embargo, el número muestra un crecimiento en la audiencia dentro de esa temporada actual, que no alcanzaba los ocho millones de espectadores desde su quinto episodio.

La serie sigue siendo la preferencia de los estadounidenses los domingos por la noche, superando la audiencia del cierre de las Olimpiadas de Invierno y de todas las otras emisoras pagadas.

El canal FOX exhibe The Walking Dead en América latina.