13 reasons why

[REVIEW] 13 Reasons Why, temporada 2: Estirar el chicle innecesariamente

Las cintas de Hannah no han terminado de ser reproducidas. Después de un año de rumores y fenómenos globales, 13 Reasons Why regresó este viernes 18 de Mayo en Netflix, para una temporada 2 entrañable, pero aún luchando por encontrar algo novedoso en su trama.

Porque cinco meses después del suicidio de Hannah, el gesto de la adolescente todavía está totalmente arraigado en la conciencia y aún trastorna las vidas de los residentes del vecindario Liberty High. Debe decirse que la demanda presentada por los padres en la escuela secundaria acaba de comenzar. Todos podrán contar su historia, su versión de los hechos, su verdad. E incluso si a Clay le gustaría olvidar, pasar a otra cosa en su vida personal y sentimental, también hará todos los esfuerzos posibles para garantizar la justicia y que Bryce Walker finalmente pague.

Si la primera temporada tenía las benditas cintas, el drama vuelve a invertir en su lado «vintage» con fotos polaroid, a fin de presentar un nuevo misterio. ¿En serio? ¿Los varios problemas enfrentados por Hannah ya no eran suficientes para intrigar al espectador? En realidad, tal arco sólo parece ser un artificio para posicionar a Clay (Dylan Minnette) en la posición central en la narrativa. A partir de eso, el joven vuelve a tener visiones con Hannah, en una justificación poco creativa para mantener a Katherine Langford en el elenco (además de los flashbacks). A pesar de las muy buenas actuaciones de ambos protagonistas, la idea sirve sólo como un simple recurso narrativo, en vez de realmente abordar los efectos emocionales que tal pérdida ha sumado a la sanidad mental de Clay. Por cierto, ¿por qué ese chico necesita quedarse con el rostro herido en toda la temporada?.

La segunda temporada fija sus esfuerxos en demostrar la culpabilidad de Bruce por los hechos ocurridos en la primera temporada

El gran problema de esta segunda temporada surge cuando la adaptación trae serios errores de guión, haciendo agujeros en la historia contada hasta entonces, además de producir diálogos débiles y previsibles. Afortunadamente, el show consigue retornar parte de su magia en la recta final, engranando un buen ritmo y con críticas necesarias sobre violencia sexual, bullying, suicidio y control de armas. Pero no tiene tiempo para desarrollarlos, pues la trama se enrolló demasiado a lo largo de la temporada. Los fans se emocionan, los conservadores se quejan, pero lo importante es que el debate comenzará.

Resumiendo, 13 Reasons Why pierde su estilo singular y, a veces, el espectador parece estar delante de otra serie adolescente cualquiera. Por el lado positivo, el elenco funciona, la banda sonora es cautivante y el coraje de colocar el dedo en la herida sigue allí. Lo que hace que tal experiencia aún vale la pena es justamente cuando la narrativa explica lo que está mal en la sociedad, pero tenemos miedo de hablar en voz alta. Es siempre importante utilizar la cultura para comenzar una conversación, pero tal mensaje ya había sido muy eficiente en su primera temporada. La continuación de una producción que debió quedarse sólo en su primera temporada.

La dos temporadas de 13 Reasons Why está disponible en Netflix.

https://www.youtube.com/watch?v=NogTgI_oNLM