Oscuro Claro

Orange Is the New Black ha sido, sobre todo, una serie de televisión sobre las relaciones interpersonales. Es sobre la forma a través de la cual el confinamiento estrecha y transforma relaciones, y cómo reflejan la perspectiva social sobre cada uno de los personajes de esos grupos. En su sexta temporada, la serie aterriza en un nuevo territorio, literalmente, y trae casi una reformulación completa de la serie.

Después de la rebelión de la quinta temporada, las detenidas fueron trasladadas a la cárcel de máxima seguridad de Litchfield. Hay una investigación en curso para definir no sólo quienes eran las líderes de la rebelión sino identificar quién mató al guardián Desi Piscatella (Brad William Henke). El fuego cruzado de acusaciones e informaciones ocultas es el principal motor de la primera parte de la temporada, y pone en evidencia una serie de injusticias contra algunas de ellas específicamente.

La dinámica de la temporada coloca a los personajes en grupos separados. Así, se presentan a diferentes versiones de lo que sucedió al final de la quinta temporada, cada una con sus debidas mentiras y verdades, así como definiciones de lados a proteger o exponer. Es muy diferente de todo lo que la serie presentó hasta entonces en las temporadas anteriores, porque básicamente cada una está por sí.

A medida que van siendo reintroducidas a la «población general», los personajes van siendo separados entre los bloques B, C y D.  Los dos últimos están en una eterna disputa, mientras que el otro es una especie de zona neutra. Esta guerra entre C y D es el motor de la segunda parte de la temporada, y toma prácticamente el centro de todas las acciones. Esta división funciona de forma positiva y negativa al mismo tiempo. Mientras que es bueno para fortalecer las relaciones entre algunos personajes específicamente (ya que no hay la necesidad de hacer todas interactuar sólo por convención), acaba forzando una presencia exagerada de los personajes novatos, lo que no siempre es interesante.

OITNB Orange Is the New Black
No veremos a todos los personajes que estuvieron en las temporadas anteriores

 

Hay también algunas faltas. No todos los personajes fueron transferidos al mismo centro de detención, y por eso algunas que eran presencias fuertes en las temporadas anteriores simplemente desaparecen. Ellas harán falta… o tal vez no. hay tantos personajes en la serie que es difícil sentir falta de algunas que no tienen un arco narrativo desarrollado y están allí primariamente para alivio cómico.

Muchas veces durante la temporada, esta guerra entre los bloques C y D – movida por los personajes nuevos – toma el centro de la acción de forma innecesaria. Los personajes que sólo están siendo presentados no despiertan tanto interés como los que ya son cautivos. El verdadero centro de la temporada, sin embargo, es Taystee. Danielle Brooks una vez más está fantástica y muestra una dimensión gigantesca del desarrollo psicológico de su personaje, revelando toda la complejidad de la mujer negra. Se convierte en un icono del movimiento Black Lives Matter, ya que se transforma en el «chivo expiatorio» de lo que había ocurrido durante la rebelión. Esto acaba poniendo un conflicto no explícito entre ella y Black Cindy, que acaba en una profunda introspección de los dos personajes.

Es extraño, sin embargo, la forma en que algunos arcos narrativos son simplemente abandonados. Hay al comienzo un desarrollo de la guardia McCollough (Emily Tarver), pero se olvida en el camino. Lo mismo sucede con Pennsatucky (Taryn Manning) y Suzanne (Uzo Aduba). Todos son personajes con potencial interesante, pero parece haber una fatiga de ideas de qué hacer con ellas a pesar de la excelencia de ambas actrices.

En cuanto a Piper, el personaje está claramente tratando de compensar sus actos de las temporadas anteriores. Es genuinamente esforzada en traer algo bueno para la situación en que están. El hecho de que no esté en el centro de los acontecimientos funciona de forma positiva para la temporada. El mayor destaque es para un diálogo entre ella y Taystee que escarba en el privilegio de ser blanca de forma simple, pero necesaria.

La sexta temporada de Orange Is the New Black se cierra dando la impresión de que estamos caminando para la conclusión de esta historia. La temporada no es brillante, pero se equilibra bien. En general, demuestra muchos aciertos pero también un buen número de frustraciones, y se ampara más en el carisma de los personajes y de las actrices que en una historia que se justifique por tantos años. Será una maratón que vale mucho la pena hacer. Pero esta es una serie que tiene un claro plazo de caducidad, y necesita ser respetado.

Todas las temporadas de Orange is The New Black están en Netflix.

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