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[REVIEW] Nada es querible en «Succession»

Hace unas semanas en HBO debutó la serie Sucession, cuyos trailers prometían un intenso drama familiar con dirección y producción de Adam McKay, responsable de las débiles y canceladas Bad Judge y LA a Vegas. La trama gira en torno a un magnate de las comunicaciones, Logan Roy (Brian Cox), que está en vías de transferir el mando de su empresa y fortuna a su hijo Kendall (Jeremy Strong) debido a su debilitada salud. Esto inicia un «juego» de intereses entre los miembros de la poderosa familia.

El primer punto importante de la serie (y que puede ser debatible precisamente si ese es el punto que quiere lograr la serie) es que no consigue extraer ninguna empatía de su elenco, empezando por el inexpresivo Kendall y pasando por los demás miembros de la familia Roy, incluyendo increíblemente a los antipáticos Roman (Kieran Culkin), Shiv (Sarah Snook) y Connor (Alan Ruck). Es imposible «torcer» a los despreciables personajes o incluso importar con lo que está sucediendo a cada episodio. En Succession no hay personajes queribles, todos están diseñados para ser sumamente odiados, El único integrante que se salva es Greg, básicamente debido a que es el eslabón más debil de la cadena y no ha tenido una historia de riquezas.

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La cortante relación entre Kendall y su padre marcan los episodios de «Succession»

 

Lamentablemente, las «vueltas» de guión presentadas se limitan a las típicas disputas de sala de directorio que traen un desfile sin fin de jerarcas de Wall Street, al mejor estilo de la primera temporada de Iron Fist. El principal pecado de Succession es que se estanca con el pasar de los episodios (especialmente los 5 primeros) sin ningún tipo de inventiva a la historia, que permanece lineal y sin emoción.

Después del reciente fracaso de Here and Now, HBO da otra bola fuera con esta serie, que evidencia que sus proyectos deben ser mejor seleccionados, especialmente porque llenan una importante ranura de programación (domingos por la noche) con algo de calidad tan precaria como esta serie.

Aunque no todo es malo en Succession, la trama se comienza a destrabar en los episodios finales de la temporada, tiene unos giros interesantes y comienza a pavimentar su camino, pero no es suficiente, su historia más trascendental (la del traspaso de mando del papá dueño de todo a su hijo egoista) queda entrampado en una sucesión de hechos que no tienen relevancia dentro de la historia (el episodio de la despedida de soltero de Tom es totalmente innecesario).

Lamentablemente este es otro traspié de HBO, aunque no tan grande como lo fueron Mosaic o Here and Now, ya que la empresa se apresuró en renovar la serie para una segunda temporada. Succession tiene todos los ingredientes de la factoría de la señal de tv paga, pero aún así no es suficiente.

La primera temporada de Succession está completa en HBO GO.