[OPINIÓN] Peaky Blinders: no todo en la mafia está perdido.

Peaky Blinders tiene de todo para ser una serie ondera total. Actores, la mayoría de ellos, híper conocidos: Cillian Murphy (Batman Begins), Annabelle Wallis (The Tudors) Tom Hardy (Dunkerke), Sam Neill (Jurassic Park), Adrien Brody (El pianista), música indie de corte británico, ambientación de época, guiños a los traumas de la post guerra y por sobre todo, la temática gangster que nunca deja indiferente a nadie. Principalmente en la primera temporada, este exceso de onda es su mayor debilidad. Planos en cámara lenta con música de Arctic monkeys o The White stripes que nos enrostran la maestría y elegancia de este grupo de gangsters de Birmingham, dejando un poco en segundo plano la profundidad de la historia, el contexto y los personajes.

Con el paso de los capítulos esta especie de introducción se va diluyendo y nos concentramos en la truculenta historia de Tommy Shelby y su familia. Él, un insipiente gánster del proletario barrio de Small Heath, viene recién retornando de la I Guerra Mundial en la que tuvo que efectuar labor de tunelero (la peor de todas las pegas). Por razones obvias, resulta ser un tipo cargado de traumas, cambios de personalidad evidentes y un carácter frío y a ratos carente de empatía. Pese a esto, el carisma de Murphy lo vuelve un personaje entrañable, casi un niño traumado, con ganas de abrazarlo, sumido en su propia maraña de conflictos internos. A Tommy se le unen sus hermanos John y Arthur Shelby, el último quizás el que más ha cambiado a lo largo de las temporadas, otro tipo traumado por la guerra, quien intenta hacerle frente a sus demonios con alcohol, prostitutas, drogas y sobre todo, violencia, en ocasiones hasta desmedida y un tanto injustificada. John en cambio, parte siendo la caricatura del gangter menor, el más apasionado, el más orgulloso de su apellido y lo que la pronunciación de este provoca en la gente y curiosamente también, es el más impávido ante lo vivido en el campo de batalla. A este grupo de hombres se le suma Polly, tía de los hermanos Shelby y la matriarca total de este grupo delictual. Su título es ser la contadora de la empresa ilegal de apuestas hípicas, pero su rol es mucho más que solo llevar las cuentas. Es la madre y columna vertebral del calculador líder de la familia, quien en ocasiones carece de ese sexto sentido y exceso de desconfianza que a su tía le sobra. Todos ellos en conjunto conforman a los llamados Peaky Blinders. Se suman a ellos otros de mayor o menor protagonismo, como el amigo comunista de Tommy y futuro cuñado, la hermana que no quiere ser Shelby pero se beneficia de serlo, la misteriosa enamorada del líder Shelby, el hermano menor de la familia que parte siendo un niño y se sigue comportando como tal en el transcurso de las temporadas y un largo etcétera que se va modificando a lo largo de las temporadas.

peaky blinders

Los tres hermanos Shleby son los que llevan el control de esta banda mafiosa

 

Ahora bien ¿qué tiene de especial Peaky Blinders? quizás nada tan fuera de lo común y esperable dentro de lo que una ficción de mafia debiese mostrar. Hay suspenso, intriga, romance que da el punto de desequilibrio a la mente calculadora y manipuladora de Thomas Shelby, hay corrupción política por montones, que hace muchas veces dudar sobre quiénes son realmente los villanos y faltos de honorabilidad ¿Es acaso la policía la equivocada al querer atrapar a esta banda de gangters? ¿O será la policía la culpable al utilizar para sus fines a estos mafiosos y luego no cumplir lo pactado? La dualidad es clara y patente: no hay malos ni buenos porque sí. Podemos cuestionar la intencionalidad de los actos, el fin último de las acciones, pero es imposible categorizar a ningún personaje de esta ficción bajo la etiqueta del “bueno” o el “malo” de la película. Thommy será todo lo sanguinario que quieran, pero el tipo cuando dice que hará algo, lo hace. Cumple su palabra. Un bandido con honor. Un ladrón honesto, se podría decir.

Si bien la trama en su generalidad pareciera no sorprender, porque supuestamente El padrino y Los Sopranos ya mostraron todo lo que un mafioso hace o debiese hacer, es brillante y espectacular la forma cómo esos acontecimientos se van uniendo y mezclando en Peaky Blinders. Quizás sea esperable que el protagonista de una banda de gangters en su máximo apogeo no pueda ser tradicionalmente feliz, quizás es súper obvio esperar muertes del círculo cercano del protagonista, asesinatos a mano armada y un exceso de ultraviolencia, sin embargo, la serie se las arregla para que cada golpe y gota de sangre en verdad parezca sorprendente e inesperada, como si uno no lo viera venir. Los giros de guion, si bien van en relación a la temática general de la onda gangters, tienen ese frescor y esa novedad de lo nunca-antes-visto y eso, para una serie en que cada capítulo es casi una película en duración, en una serie que tiene referentes monstruosos como los Corleone y un Tony Soprano, no es para nada menor.

No es una historia sencilla y probablemente este sea su mayor mérito. No da por supuestas las historias, pero tampoco sobre explica demasiado. Pese a que todas las temporadas funcionan bajo la lógica de los Shelby versus algún enemigo de turno, la fórmula nunca pierde novedad y Steven Knight se las ha ingeniado en estas 4 temporadas que lleva en pantalla, por presentar un “villano” (es difícil llamarle villano a alguien que se enfrenta a mafiosos) más complejo y aparentemente imbatible que el otro.

Recomiendo esta serie para quién sea que le guste la acción, el suspenso, el romance, en general, para cualquier ser humano que quiera disfrutar de una historia excelentemente bien contada, con elementos técnicos brillantes y actuaciones que te hacen pasar de la rabia, la confusión, la risa y el llanto en un segundo. Bonus track, la genial banda sonora (disponible en Spotify).

Peaky Blinders está disponible en ONDirecTV y en Netflix.

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