Oscuro Claro

La adaptación televisiva de The Boys llega en el mejor momento histórico y cinematográfico, cuando las producciones de superhéroes conquistan la taquilla y despiertan cada vez más interés y aprecio año a año. Cuando Garth Ennis publicó el primer número de The Boys, ilustrado por Darick Robertson, era el año 2006 y estábamos viviendo la cúspide del éxito de Spider-Man de Sam Raimi, que entonces fue el precursor del auge de la saga fantástica en el Olimpo de Hollywood. El género aún no se ocupaba de los grandes problemas sociales, pero vendía superhéroes como Stan Lee los describía, con superproblemas.

Ansiedad, intolerancia, dificultad para aceptar las propias responsabilidades, amores no correspondidos: la habitual mezcla eficaz, en definitiva, que ciertamente no tenía nada que ver con los vicios, el alcoholismo, la violencia y el consumismo de Alan Moore y Dave Gibbons con Watchmen. Una minoría a la que Ennis se unió con The Boys, ellos fueron los únicos que mancharon la imagen de los superhéroes de esta manera, pero fueron más allá y profundizaron en la tema de los medios de comunicación y los peligros del capitalismo al estilo americano. Ahora el cómic acaba de aterrizar en Amazon Prime Video este 26 de julio con una transposición efectiva y profanadora, ligada a las críticas sociales contemporáneas y diseñada para adaptarse al moderno sistema serial. Pero antes de hablar de ello es el caso de profundizar en los cómics.

¿De qué se tratan The Boys? Bueno, héroes, aunque no los que imaginas. El mundo creado por Ennis está de hecho por una pequeña población con poderes sobrehumanos, desde los más clásicos hasta los más ingeniosos. Especialmente en Estados Unidos, los superhéroes operan como parte integral del sistema de seguridad nacional, trabajando con las fuerzas de seguridad y siendo amados, apreciados y aplaudidos por una increíble multitud de aficionados. Corren en ayuda de los más débiles, luchan por la justicia y hacen soñar a los adultos y a los niños. La principal diferencia es una: que Ennis trata a estos héroes como estrellas y seres humanos, lo que significa hacerlos falaces, malcriados, problemáticos y falsos. Y de hecho, la mayoría de estos defensores que pueblan The Boys son más superestrellas que superhéroes, y no los mejores. Arrogante, tóxico, convencido de estar por encima de la ley: quienes deben proteger a los débiles e indefensos se vuelven ambiguos y moralmente corruptos, guiado exclusivamente por sus pasiones y deseos más ocultos. Estos personajes están representados por una gran empresa que cotizan incluso en la bolsa de valores y que tienen como único objetivo el lucro, se contratan y de esta manera deben cumplir con ciertas obligaciones para seguir operando y ser publicitados como ídolos que no lo son.

Sin anticipar nada sobre la adaptación de Seth Rogen, Evan Goldberg y Eric Kripke, podemos decirles que la serie Amazon Prime Video les encantará, porque le va mejor (y con un presupuesto mayor) que lo que Rogen y Goldberg ya habían hecho con Preacher. Aquí hay más conocimiento del medio y de las criticidades de un proyecto de tal magnitud, donde queda claro desde el primer episodio la fidelidad en el alma al cómic original. La misma maldad, el mismo sabor de sangre, los mismos diálogos agudos y sarcásticamente refinados y la misma violencia explícita (posiblemente aún más), que hacen de The Boys una traducción eficaz y electrizante, para disfrutar escena tras escena. La descripción de los superhéroes, especialmente de The Seven (el grupo más famoso del mundo), es prácticamente idéntica a la de la obra de Ennis y Robertson, e incluso las escenas más complejas en términos de adaptación (estamos hablando de la escena de acoso en particular) se muestran en la pequeña pantalla exactamente como se muestra en el cómic, cambiando sólo unas pocas líneas de personajes para organizar mejor la evolución serial de la historia. Los rasgos infantiles de estos protagonistas negativos son quizás más acentuados, unidos por un doble hilo a su impulso violento, que hace que el líder de The Seven, por ejemplo, Homelander (un excelente Antony Starr), sea más limitado de lo que aparece en los escritos de Ennis, pero todavía carismático, inteligente y muy perturbador.

No revelaremos la dinámica interna de The Boys repensada y adaptada para la serie, pero basta saber que al principio -sobre todo en el segundo episodio- los aficionados al cómic podrían encontrarse un poco desorientados por la nueva concepción de la historia, por los diferentes giros concebidos para la adaptación. En cuanto al pequeño Hughie, la elección de Jack Quaid resulta ser efectiva, y la diferencia estética con respecto al cómic no es tan importante como su habilidad para rastrear perfectamente el carácter inicialmente suave y pasivo del personaje; y también hay una hermosa sorpresa vinculada a Hughie que hará felices a los fans más apasionados.

Básicamente, todo parece funcionar en las opciones de adaptación de Kripke y sus colegas, aunque habrá que ver cómo se desarrolla el resto de la temporada y la evolución interna tanto de The Boys como de The Seven. Con tres episodios vistos, sin embargo, podemos asegurar que la nueva serie Amazon tiene todas las credenciales para ser la nueva droga de los adictos en serie, también con la esperanza de que los aficionados puedan entender y apreciar el curso claro y cristalino de la transposición.

¿Dónde ver The Boys?

La serie se puede ver en Amazon Prime Video.

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