elite

[REVIEW TEMPORADA 2] ‘Elite’ sigue por el buen camino

Reforzando la lista de fenómenos de Netflix que llegaron en silencio, Elite se convirtió en un éxito de popularidad, ayudando a poner a España en el mapa de la televisión mundial, junto a La Casa de Papel y (el éxito aún creciente de) Vis a Vis. Después de todo, ¿quién no ama un buen drama adolescente, con un toque de misterio? Los creadores Carlos Montero y Darío Madrona saben que su fórmula funciona y no tienen miedo de repetirla en la segunda temporada.

Esta vez, la trama promueve el regreso de los estudiantes al instituto Las Encinas, tratando de seguir adelante con sus vidas. Sin embargo, la muerte de Marina (Maria Pedraza) sigue presente en el grupo, especialmente en Guzmán (Miguel Bernardeau) y Samuel (Itzán Escamilla). El primero sufre la pérdida de su hermana y utiliza métodos extremos para tratar de superar el dolor. El segundo está decidido a sacar a Nano (Jaime Lorente) de la cárcel; investigar de cerca a Polo (Álvaro Rico) y Carla (Ester Expósito), para probar la inocencia de su hermano menor. Pronto, no tarda mucho en surgir otro misterio: uno de los jóvenes desaparece y comienza una carrera contra el tiempo para encontrarlo con vida.

elite

En su estructura, la historia sigue el mismo camino. Los flashbacks cuentan lo que sucedió, culminando en una serie de sospechosos en cada episodio, interconectando los diferentes arcos, ya sean románticos o de suspenso. Lo poderoso de la segunda temporada es que ya no necesitas perder el tiempo presentando a sus personajes o usando escenas impactantes para atraer la atención del espectador. Puedes profundizar un poco más, mientras añades un bar como escenario para nuevas estupideces. Al mismo tiempo, la transición del asesinato a la desaparición crea más tensión, ya que no sabemos qué le pasó a la víctima en cuestión; y el tiempo que toma resolverlo también puede ser esencial en la situación de la persona desaparecida.

Algo esencial para la reingeniería dinámica de Elite son sus tres nuevos personajes; todos muy interesantes y con conmovedoras relaciones entre los ya conocidos. Desde el principio, Rebeca (Claudia Salas) llama la atención por su actitud divertida y moderna, presentando un lado más vulnerable a lo largo de la temporada; además de fomentar cambios en Samuel y Nadia (Mina El Hammani). Valerio (Jorge López) es el que trae el arco más impactante de la segunda temporada junto a Lucrecia (Danna Paola); pero es capaz de construir a una persona cautivadora, que escapa al estereotipo del «chico problema». Finalmente, aparece Cayetana (Georgina Amorós), la más débil de las recién llegadas, todavía importante para el desarrollo de la narrativa.

La prueba por la competencia emocional de la serie aparece cuando el espectador percibe su conexión con los retratados en la pantalla, incluso llevándolo a comprender personas y conceptos que normalmente no deberían merecer nuestro apoyo. Por lo tanto, es agradable ver que el texto trae un incómodo cuestionamiento sobre las segundas oportunidades, la moralidad y el perdón; huyendo del carácter más sensacionalista y superficial. Así como el curso de la historia se hace humano, vale la pena esperar la resolución simplista del misterio al final de la temporada, siendo más fácil el maratón.

Para los fanáticos del género, Elite sigue siendo un plato lleno de dramas, sensualidad e intriga, capaz de movilizar a los fans de todo el mundo. Pero su gran victoria es saber construir una segunda temporada útil, sin «causar más», para traer consecuencias naturales a los trágicos acontecimientos de su debut. En este sentido, ya es un gran avance en comparación con otros trabajos que no han logrado mantener el interés y la relevancia, como 13 Reasons Why.

¿Dónde ver Elite?

La serie está disponible en Netflix