Oscuro Claro

Entre los momentos que marcaron el imaginario político estadounidense de finales del milenio, uno de los más universalmente reconocibles es el abrazo entre el presidente Bill Clinton y Monica Lewinsky. Los fotogramas de ese rápido momento de afecto se convertirían, de hecho, en el símbolo del Sexgate, el mayor escándalo político en Estados Unidos desde el Watergate, y del posterior juicio de destitución al que sería sometido Clinton en mitad de su segundo mandato. Al comenzar nuestra reseña de American Crime Story: Impeachment, no es necesario abundar más en el que ha sido uno de los acontecimientos más sonados del cambio de milenio, sino que es interesante analizar la perspectiva con la que Sarah Burgess, showrunner de la miniserie televisiva producida por FX, ha decidido recordar el asunto Clinton-Lewinsky, sus antecedentes y sus complejas ramificaciones.

Es enero de 1998 y Monica Lewinsky, interpretada por Beanie Feldstein (la protagonista de La venganza de los perdedores), cae justo en la «trampa» tendida por el FBI, con la complicidad de su amiga y confidente Linda Tripp (Sarah Paulson), y es llevada a una habitación de hotel para ser interrogada. Volvamos a cuatro años antes: es julio de 1993 y Linda Tripp trabaja en el personal del Ala Oeste, empleada por Vince Foster (Matthew Floyd Miller), consejero adjunto de la Casa Blanca. Pero el suicidio de Foster hará que Tripp sea apartada de los «salones del poder» y destinada a un puesto en una oficina anónima del Pentágono: una «degradación» ante la que reacciona con airada frustración, convencida como está de ser una figura incómoda.

«El Presidente sabe que yo sé mucho», comenta Linda en tono amenazante, pero la réplica de su colega Kathleen Willey (Elizabeth Reaser) pone de manifiesto la patética inocuidad de sus palabras: «¡El Presidente no tiene ni idea de quién eres!». Bajo una melena rubia ceniza, el rostro de Sarah Paulson está perpetuamente contraído en una malévola mueca que puede convertirse en una mueca de vergüenza, envidia y desprecio en una fracción de segundo. Su mirada y sus gestos muestran una confianza arrogante, pero detrás de su apariencia desdeñosa Paulson revela un abismo de insatisfacción y soledad.

Uno de los temas centrales de American Crime Story: Impeachment es la fascinación por el poder y el deseo de compartir algún atisbo de su luz; y cuando Linda se ve relegada a las sombras (o a lo que ella percibe como las sombras), su primer impulso para recuperar su lugar bajo el sol es proponer a la editora sin escrúpulos Lucianne Goldberg (Margo Martindale) un libro revelador sobre los antecedentes de la administración Clinton.

Hay una atmósfera plomiza la que lastra la crónica de estos hechos: desde la penumbra de los pasillos de la Casa Blanca hasta la grisura de los despachos del Pentágono, pasando por los pisos desnudos en los que Monica Lewinsky y Linda Tripp pasan las tardes, la primera esperando ansiosamente que suene el teléfono, la segunda sentada frente al televisor mientras come una cena precocinada. Y esta es la primera y flagrante diferencia entre Impeachment y las dos temporadas anteriores de American Crime Story: en esta trilogía ideal dedicada a los principales capítulos de la actualidad estadounidense de los años 90, Impeachment no tiene el mismo ritmo ni la misma tensión que El caso O.J. Simpson y El asesinato de Gianni Versace; no tiene la adrenalina del drama del juicio, ni el suspense atroz del extraordinario thriller construido en torno a la parábola criminal de Andrew Cunanan.

Esta diferencia puede atribuirse en parte a la tibia respuesta de la crítica del país a una tercera temporada que avanza a un ritmo mucho más lento, centrándose en los protagonistas antes que en los propios hechos y tomándose su tiempo para perfilar el contexto del Sexgate y los retratos de sus numerosos actores. Estos retratos están dibujados no sólo por la pluma de Burgess, Flora Birnbaum y el resto de autores, sino también por un reparto en el que, junto a válidos actores de carácter (Margo Martindale in primis), se encuentra en primer lugar Beanie Feldstein, alejada del tipo de papeles que la hicieron descubrir al gran público, y una magnética Sarah Paulson, como siempre muy hábil a la hora de resaltar la lividez y el sufrimiento de su personaje.

¿Dönde ver American Crime Story: Impeachment?

La serie se verá en noviembre por FX.

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