Wonder Man: La carta de amor a Hollywood que rompe el molde de Marvel

Las audiencias de Disney+ ya tienen acceso exclusivo a Wonder Man, la apuesta más fresca y terrenal de Marvel Television que nos lleva directo al corazón de la industria del entretenimiento. Esta no es la típica historia de capas y batallas cósmicas; aquí nos sumergimos en las entrañas de Hollywood siguiendo a Simon Williams y al siempre peculiar Trevor Slattery, interpretados magistralmente por Yahya Abdul-Mateen II y Ben Kingsley. Ambos actores ven cruzar sus caminos ante una oportunidad cinematográfica que promete cambiar sus vidas para siempre, estableciendo desde el primer minuto un tono que se aleja de la fórmula tradicional de superhéroes para abrazar una narrativa mucho más humana, centrada en la ambición y la realidad del mundo del espectáculo.

La trama nos presenta a un Simon que lucha desesperadamente por ser tomado en serio como artista, soñando con un papel consagratorio bajo la dirección del legendario Von Kovak. Sin embargo, hay un obstáculo irónico en su camino hacia el estrellato: tiene superpoderes y su mayor misión es mantenerlos ocultos para que no definan su carrera. Yahya Abdul-Mateen II explica que su personaje vive en una tensión constante, incapaz de expresar lo que realmente le sucede por miedo a perder su oportunidad. Como bien plantea Andrew Guest, guionista principal, el dilema central es fascinante porque, ¿de qué sirven los superpoderes si tu verdadero sueño es tener la carrera de un actor de método como Daniel Day-Lewis? Esta contradicción es el motor que impulsa una historia donde las habilidades extraordinarias a veces estorban más de lo que ayudan.

Para que este conflicto resuene de verdad, la producción se alejó de los excesos de pantallas verdes para construir una atmósfera visualmente auténtica. La serie funciona como una carta de amor a Los Ángeles, con guiños al cine independiente y un recorrido por locaciones que respiran historia pura, como el TCL Chinese Theatre, el Paseo de la Fama y el restaurante Taix en Echo Park. Destin Daniel Cretton, creador y director, confiesa que el rodaje lo hizo enamorarse nuevamente de la ciudad, gracias a un diseño de producción que insistió en mostrar lugares reales que reflejan la vida cotidiana de la industria, lejos del glamur superficial y pulido de las alfombras rojas que solemos ver en televisión, buscando que la audiencia crea genuinamente en el entorno de los personajes.

El nivel de detalle es tal que incluso los sets cuentan su propia historia; en el departamento de Trevor, los fans más atentos podrán encontrar objetos que hacen referencia a su pasado, incluyendo un guiño a Morris, su peludo compañero en Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos. Esta atención al realismo visual convierte a la producción en una rareza refrescante dentro del MCU. Como concluye su protagonista, visualmente esta serie es muy distinta a todo lo que Marvel ha hecho hasta ahora, demostrando que hay muchas formas de contar una historia de origen y que, a veces, el drama más intenso y divertido ocurre cuando las cámaras de Hollywood se apagan.