[alert type=red ]Contiene spoilers del primer episodio de la serie[/alert]

El domingo recién pasado, HBO estrenó simultáneamente para Estados Unidos y el mundo su nueva serie, anunciada con bombos y platillos: The Leftovers (que en español significa algo así como “Los dejados” o “las sobras”) . Escuché muchas veces el nombre y estúpidamente según yo era “Leftlovers” (algo así como “Los amantes dejados” o que se yo), sin embargo, al enfrentarme por primera vez al trailer, no podía ser más diferente a lo que me había imaginado, y culpo netamente, a mi problema de discriminación auditiva de ese momento. Preparé mi guatero y esperé con un poco (ni tanta en verdad) de paciencia la serie. Previo a ello vi un aletargado capítulo de True Blood, por lo que al empezar la nueva serie de Damon Lindelof (creador, productor archimega conocido por todos los “Losties” que seguimos la serie por 6 años consecutivos, algunos odiando y otros amando el final. Bueno, no sé si alguien realmente quedó conforme con el final de Lost, quien a la vez tiene en su currículum a.k.a. IMDB.com “Guerra Mundial Z”, “Prometheus”, “Star Trek en la oscuridad” entre otras).

The Leftovers se desarrolla en Mapleton, Nueva York (gracias Wikipedia, aumentas mis dominios cognitivos), donde un 14 de octubre ocurre un hecho sin precedentes: una masiva desaparición de personas (2% de la población) de distintas edades, nacionalidades y sexos. Esa escena dura un par de minutos y luego, la narración nos remonta a 3 años después de esa especie de “rapture” de la que todos comentan. La serie basada en el libro de Tom Perrotta deja entrever un pueblo funcional, pero que tiene sus grietas, con un policía interpretado por Justin Theroux (conocido por pequeños papeles en Six feet under Sex and the city) que tiene dos hijos prácticamente fuera de control y una esposa que ya no vive con él, encarnada por Amy Brenneman (no sé si decir que la conozco desde Private practice porque no sé si alguien vio el Spin-off de Shonda Rhimes), quien a su vez pertenece a una especie de grupo muy extraño (que aún no nos es revelado qué hacen y por qué se visten de blanco, fuman como chimeneas y no hablan más que utilizando hojas de papel y sharpies), los que pertenecen a un porcentaje de personas que no desean recordar a los desaparecidos misteriosamente, oponiéndose a la mayoría de los ciudadanos.

También, vemos a un grupo de jóvenes algo desatados que utilizan una aplicación muy comentada por redes sociales mientras se transmitía la serie, que es una especie de “botellita” más moderna, que propone dar besos a quienes apunta, ahorcarlos, quemarlos o inclusive tener sexo (aviso de utilidad pública: desarrolladores de software, háganla real). Y entre la población juvenil están los gemelos Adam y Scott Frotz, interpretados por Charlie y Max Carver, quienes en su tierna pubertad eran parte de los Scavo en Desperate Housewives.

Según una entrevista otorgada por el enigmático (por decir lo menos) Lindelof al medio Televisa (no quiero recordar las producciones de éste canal, en serio), en The Leftovers puede que el misterio de la misma “abducción”, “desaparición” o esa situación sobrenatural de fuga masiva de personas, nunca se resuelva. Al leer eso, no sé si a alguien le den realmente ganas de embarcarse en una serie e invertir tiempo en ella. Aunque, como mismo afirma el periodista, puede que sea una táctica de Damon para que la gente de todas formas vea su freak serie, porque puede que sí tenga una resolución del enigma o simplemente para despotricar nuevamente por redes sociales por hacer una serie sin lógica ni final.

En mi caso, creo que tengo el tiempo de ver la serie, ya terminó Pulseras Rojas en TVN, con un final de temporada bastante decepcionante y meloso a mi gusto, Vuelve Temprano está cada vez más latosa, pisándose la cola sola, Revenge y Grey’s Anatomy terminaron sus temporadas y estoy a un capítulo de terminar la obsesión de mi vida, Homeland, por lo que habrá un vacío que llenar, con lo que sea.

Valoro que The leftovers es una serie contradictoria en sí misma, es muy luminosa fotográficamente pero esconde algo oscuro, la gente continúa sus vidas evadiendo sus realidades dolorosas, la población se agrupa bajo creencias que probablemente ni poseen y claro, el ingrediente fundamental, la mente de Lost al mando de la producción, por lo que todos tenemos esa curiosidad (o morbo) de saber si Lindelof nos hará un “oooso!” con respecto al final o se pondrá los pantalones y pondrá todas sus cartas sobre la mesa.

Muchas personas hicieron en link entre ésta serie y Los 4400, pensamiento que no es tan errado. Me gustó el piloto de The leftovers, sin embargo, era excesivamente largo y pausado, solamente dejó entrever un par de historias, aunque la que más me intriga actualmente, es la interpretada por Liv Tyler y claro, la locura de los perros y la aparición de un venado en plena ciudad (¿les suena conocido?).

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No procrastino, veo tele. Tengo ídolos secretos, odio el fútbol y el pimentón. Alabo cualquier cosa que haga Thom Yorke y añoro a Cerati. Viuda de Lost y Desperate Housewives. Lloré cuando terminó Six feet under. Ah y twitteo ‘un poquito’

2 Comentarios ¿Quieres opinar? →


  • Carlos

    Yo diría que es un Flash Forward con esteroides. Veremos como se desarrolla. Hay cosas interesantes como lo de la seudosecta del omo matic ropa blanca, los perros punkies y el morenito amante del hentai. Y si no nos va a dar una explicación es mejor que no dure más de 3 temporadas, no estoy pa’ mamarme 6 temporadas de neurosis humanas cuando tengo maravillas como Fargo.

    Esa escena cuando la hija le pregunta a su viejo por qué tenía un perro muerto en el auto y él no le responde. ¿Qué tan dificil era decirle que era de un investigacion de su pega, que es ser policia!? esos detalles me patean la guata. No me compro esas intrigas baratas,

    • Sudestada

      Hay mucha distorsión en el aire jaja. Deberías patentar lo de la secta de omo matic ropa blanca, está genialous.
      Quizás qué pase de aquí a unos capítulos más, pero ojalá no nos hagan esperar hasta el final de la primera temporada para saber algo más. Y sí, lo del perro muerto lo encontré innecesario, es como “inventemos un misterio”.