Mi tardío homenaje a How I met your mother

[alert type=red ]Contiene spoilers de la última temporada de la serie[/alert]

Suelo estar desfasada con las series que la rompieron por subestimarlas. Me perdí la mitad de mi vida por no verlas en su debido momento y estoy consciente de ello. Mi historia con How I met your mother tuvo de dulce (muy dulce) y amargo (super amargo). Nunca me llamó la atención verla, la evité por mucho tiempo por creer ilusamente que intentaba emular a la adorada Friends y tenía una aversión notoria. Me equivoqué de manera más idiota que pude.

Un día de enfermedad (ya ni recuerdo), entré a Netflix y ahí estaba la serie, llamándome y siendo sugerida por la página. Y lo que Netflix cree que yo debería ver, no puedo dejar de verlo. Un día hice «click» y nunca más pude parar. Había días que trabajaba rapidito para tener el mayor tiempo libre para ver HIMYM y había otros días en que solamente me levantaba para hacerme yogurt con cereales y seguir pegada en la serie. Me demoré un poco menos de un año en verla completa y creo que en todos los episodios me reí, sobretodo cuando aparecía la «cucarrata» o cuando Lily se le insinuaba a Robin o cuando Barney aceptaba algún nuevo desafío.

Llegué al final el domingo pasado-con temor por los comentarios divididos-y me gustó. Esperaba claramente otra cosa, porque la última temporada completa nos lleva a un camino un tanto obvio y claro, no era raro pensar en lo predecible y claro, da un vuelco en 180°. Acá viene el spoiler tardío, así que puedes dejar de leer aquí en caso de no haber visto el final (aunque dudo que alguien haya estado tan atrasado como yo viendo la serie). La muerte de Tracy (buscada, anhelada y añorada esposa de Ted) golpeó fuerte y nunca lo vi venir. Evité a como de lugar leer adelantos por internet o algún comentario al respecto. Fue triste que Ted encontrara el amor y lo perdiera, pero tuvo todo a su lado. Que Barney tuviera una hija y fuera un soltero eterno era lo que debía ser, lo que era intrínseco en su alma. Lo más discutido fue el renacer de Robin y Ted como pareja, donde sonaba un poco contradictorio que estuvieran destinados a estar juntos, a pesar de querer cosas diferentes. Y ahí está lo bonito de HIMYM. Nos demuestra que es como la vida misma, que por más que Ted buscara a su alma gemela constantemente y finalmente se quedara con Robin, no implica lo que todos creen. Su alma gemela siempre fue Tracy, con quien se topó sin saberlo en muchos lugares, pero Robin era un gran amor que estuvo latente en forma de amiga, de ex y de pareja. La vida tiene matices, más de los que uno pudiera imaginar.

Ahora paso de lo cursi a lo no cursi: nunca superaré la canción «let’s go to the mall» de Robin Sparkles, ni «Sandcastles» ni «PS: I love you» con el E! true Hollywood story de cómo acabó la carrera de Robin en Canadá, o los flashback de su infancia influenciados por los deseos de su padre con que ella fuera hombre, ni tampoco superaré la eterna mala suerte de Ted en el amor y las anécdotas que salían de eso, ni el «Playbook» de Barney ni las reconciliaciones de Marshall con Lily. Extrañaré la serie, pero cumplió su ciclo en si misma y en mi vida y claro está que el día que quiera verla estoy a un click de distancia de rememorar la felicidad palpable.

No procrastino, veo tele. Tengo ídolos secretos, odio el fútbol y el pimentón. Alabo cualquier cosa que haga Thom Yorke y añoro a Cerati. Viuda de Lost y Desperate Housewives. Lloré cuando terminó Six feet under. Ah y twitteo 'un poquito'

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