Orphan black: clones al cubo

La vida real me consumió, tal como a Tatiana Maslany, que encarna a todos los clones de Orphan Black, donde a veces me pregunto si también encarna a un alacrán que aparece en la tercera temporada.
Comencé a ver la serie el año pasado y la fui dejando de lado por mera pereza, hasta que este año, gracias a mi nuevo vicio de Madmen, en Netflix me di cuenta que estaba la serie y la retomé. A veces siento que no tiene gran ciencia, pero otras me contradigo y considero que está muy bien estructurada, porque al ser un proyecto tan ambicioso pudo caer en cientos de errores viciosos, cosa que no sucedió.
Para los que aún no la ven-y yo les digo a gritos que deberían- a modo de mega resumen, todo parte con la muerte de una policía que es igual a Sarah Manning (Maslany), donde tras tomar su identidad descubre que previo a su suicidio mantiene contacto con varias mujeres de su misma apariencia y sorpresa, son clones. La trama se alimenta cuando todas éstas mujeres forman una alianza para descubrir qué es lo que hay detrás del hecho de que comparten genes.
Está cercana al fin de su tercera temporada, pero al ser de no más de 10 episodios cada una, da la posibilidad de que quienes estuvimos atrasados, podamos reintegrarnos con la serie. A mi parecer va de menos a más, enriqueciendo los embrollos, descubrimientos y más misterios tras el trabajo científico de una agrupación que pretendía cambiar la vida.

No procrastino, veo tele. Tengo ídolos secretos, odio el fútbol y el pimentón. Alabo cualquier cosa que haga Thom Yorke y añoro a Cerati. Viuda de Lost y Desperate Housewives. Lloré cuando terminó Six feet under. Ah y twitteo 'un poquito'

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