The Leftovers: uno nunca basta

El domingo pasado regresó a las pantallas de HBO mi nuevo vicio adquirido el 2014: The leftovers, con una intro muy country con ribetes a True Blood, pero ni cercana a la vez. Vi un par de tráilers que me parecían muy bizarros y leí un poco (pero solo un poco), porque sabía que el showrunner nos quería volar los sesos con este retorno, y en parte lo logró.

Un resumen muy corto, como los significados de palabras de la RAE: en Mapleton, Nueva York, y en todo el mundo, hubo una «partida» masiva (o «departure«) que hasta el momento es inexplicable. Esto lleva a los protagonistas de la serie a experimentar sus propias pérdidas, reformular sus vidas y hacer todo lo que la gente hace en una crisis.

Ahora viene la reseña del primer episodio de la segunda temporada, así que en caso de que no lo hayas visto aún, vuelve a leer más rato.

La serie salta de Mapleton, Nueva York a Miracle, Texas, donde no han ocurrido departures aún y todo el mundo está expectante visitando el nuevo sitio favorito de turismo. No aparece ningún rostro conocido de la temporada anterior, pero conocemos una pincelada de la vida de un bombero afroamericano, John Murphy, y su familia, compuesta por dos hijos y su esposa. Él, previamente, ha visitado un adivino, quien le vaticina que le pasará algo terrible. John no cree en las predicciones y esa misma noche con un grupo de bomberos se dirigen a la casa del hombre, lo golpean e incendian su casa, todo muy irónico. Transcurre el episodio centrándose en la hija de Murphy, quien busca aventuras con un grupo de amigas y su hermano, muy apegado a la iglesia; es allí donde nos encontramos con Matt, el ex-pastor de Mapleton, quien tiene a su esposa en estado vegetativo y ahora se le encomendó la tarea de ser pastor en Miracle.

Por su lado, John Murphy sigue actuando de forma extraña: mantiene un diálogo misterioso con Matt en la iglesia y esa misma tarde celebra su cumpleaños. Ve a lo lejos a sus nuevos vecinos: una pareja conformada por Nora y Kevin, y Murphy decide invitarlos a su celebración, aquí hay muchas preguntas al ex policía, miradas extrañas y palabras amenazantes.

El episodio culmina con un terremoto y una partida en el río de Miracle, la primera del invicto pueblo, y de esa manera se cumple la profecía que el día anterior había recibido Murphy.

El episodio fue bueno en general, pero resulta algo lento por el desconocimiento a los personajes. Sin embargo, cuando se acerca a la mitad presentimos que algo pasará y se activan todas las alarmas. El tráiler del segundo episodio me dejó en el borde del asiento esperando con ansias el domingo próximo.

No procrastino, veo tele. Tengo ídolos secretos, odio el fútbol y el pimentón. Alabo cualquier cosa que haga Thom Yorke y añoro a Cerati. Viuda de Lost y Desperate Housewives. Lloré cuando terminó Six feet under. Ah y twitteo 'un poquito'

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