fuente: spoilersguide.com
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Todos aquellos que encontraron eterna la espera para ver los nuevos capítulos de Castle, recibieron una grata sorpresa al saber que ABC tenía preparado un “engañito” a sus seguidores: la cadena decidió emitir ¡dos nuevas entregas en días seguidos!

La primera de ellas, transmitida este domingo, es el décimo capítulo de la temporada en curso: Witness for Prosecution, en la cual nos encontramos con Castle como testigo estrella de un juicio de homicidio en la ciudad de Nueva York. La particularidad del caso es que Rick es el único testigo presencial del crimen, razón por la cual el éxito de la construcción del caso por parte de los acusadores depende de su testimonio. Pero, como estamos hablando de Castle, los problemas no estarán ajenos a nuestro protagonista en su paso por tribunales. Resulta que, por problemas de última hora, el abogado que representaba a la acusada no puede acudir a la audiencia, debiendo éste ser reemplazado por, ¡sorpresa!, Caleb Brown, a quien ya habíamos visto en episodios anteriores a raíz de LOKSAT, como el principal sospechoso de Beckett.

El caso parecía sencillo y todo apuntaba a que Nina, la sospechosa, era culpable. La declaración de Rick, entonces, sólo vendría a poner la guinda a la torta. Es en esta escena en la que estamos frente a uno de los momentos más tensos que se hayan visto en las últimas temporadas, dado que Brown tira toda la carne a la parrilla y arremete sin anestesia contra Castle, echando mano a diversos hitos que han marcado al personaje, para desacreditarlo como testigo: saca a relucir el hecho de que fue secuestrado por 2 meses y que no tiene recuerdo alguno de ese lapso; y que su trabajo como colaborador de la policía de Nueva York le ha permitido darle mayor veracidad a sus novelas, hablando en particular de un pasaje relativo a, precisamente, los testigos presenciales.

La actuación de Kris Polaha es sencillamente soberbia. Es más, uno se siente golpeado y comienza a notar la inseguridad de Rick tras la ronda de preguntas de Caleb Brown (hace bien su pega como abogado). He aquí un punto a favor del capítulo (o el mejor momento del mismo): el momento en que Caleb es capaz de sembrar una duda razonable ante el jurado y, por tanto, el asunto se pone cuesta arriba.

Como consecuencia de lo anterior, el propio Rick duda sobre si lo que él vio fue real o bien creyó ver algo distinto. Y como nuestro protagonista es inquieto, decide pedir ayuda a Beckett para poder volver a darle una vuelta al caso y descubrir si, en definitiva, Nina fue quien cometió el crimen o alguien más está detrás de esto. Como señaló Kate en un pasaje del capítulo: “¿hay algo peor que dejar libre a una persona culpable? Enviar a un inocente a la cárcel”.

Cabe destacar también el uso de flashbacks para contextualizar de mejor manera qué fue lo que presenció Rick (se echaba de menos este recurso en los últimos capítulos).

El segundo episodio del denominado double date es Dead Red, y presenta una arista política, además de la criminal. Este episodio, a diferencia del anterior, vuelve al tono más liviano característico de la serie, echando mano al humor entre los protagonistas y al encanto de Rick. Así, nos encontramos con Grigory, hijo de un miembro del consulado ruso en Nueva York, asesinado en sospechosas circunstancias. Como el caso involucra a “uno de los suyos”, los rusos deciden que un miembro de su equipo, Vasily, colabore con la policía americana para el esclarecimiento de los hechos. Lo curioso es que Vasily es un gran fan de las novelas de Rick, en especial de Derick Storm y, por supuesto, de Nikki Heat, personaje basado en Kate Beckett.

Con el andar de los minutos nos percatamos de que la madre de Grigory murió en un accidente vehicular, lo que resulta sospechoso. Es por esto que piden ayuda a hijos de otros diplomáticos para desentrañar lo sucedido y, en particular, descubrir si el vehículo que manejaba su madre al momento de morir fue manipulado por otro y, por consiguiente, no fue un mero accidente, sino un homicidio. Esto lleva a Rick a colaborar con Vasily para capturar al homicida.

En términos de calidad, creo que, por los motivos anteriormente expuestos, Witness for Prosecution fue mejor episodio que Dead Red, principalmente por temas de guión, calidad de las actuaciones (sobre todo de Polaha) y “novedad” en términos de desarrollo del capítulo, aunque lamentablemente eso no se vio reflejado en el rating. Atribuyo lo anterior al hecho que el capítulo mencionado fue transmitido un día domingo, siendo que el día habitual de la serie es el lunes. Pudo haber influido de igual manera la poca difusión sobre este 2×1 que hizo la cadena.

Tendremos que esperar a la próxima semana para saber si estamos cerca de derribar a LOKSAT o si es sólo el comienzo de algo más grande.

 

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