Review CASTLE 8×21 – Hell to Pay

Al momento de escribir este review no existe certeza que la serie vaya a ser renovada o si el último capítulo de esta temporada, a estrenarse el día 16 de mayo, vaya a marcar el punto final de una serie que fue exitosa, pero que de a poco empezó a apagarse durante esta temporada. Este tira y afloja se ha visto condicionado por el sorpresivo aumento de rating que ha tenido esta temporada durante las últimas emisiones, lo que ha hecho más difícil tomar una decisión por parte de la directiva.

A lo largo de la serie hemos visto casos bastante descabellados: momias que “regresan a la vida”, vídeos que una vez vistos podrían conducirte a la muerte (muy al estilo de El aro), supuestas abducciones extraterrestres, entre otras tantas. Pues bien, el capítulo de esta semana no se aleja mucho de dicho espíritu.

¿El caso? Mientras Alexis y Hayley se encuentran en la oficina de investigador privado de Castle durante un apagón que sufre la ciudad de Nueva York, un desconocido intenta ingresar al despacho con un hacha ensangrentada, haciendo presumir que ellas podían ser sus nuevas víctimas. Para su fortuna, el individuo sólo alcanza a dar unos pasos y se cae al suelo. Antes de eso, balbucea unas palabras en latín. Dicen que en cuanto las luces se apagan, pasan cosas malas.

Resulta que el sujeto en cuestión se llama Gabriel Shaw, y permanecía internado en Peakmore, un hospital psiquiatríco, como consecuencia de haber querido asesinar a la familia de Warren Crowne, un conocido filántropo. La justificación para sus actos era decir que era una especie de “ángel vengador” (haciendo alusión al arcángel Gabriel, juego de palabras). Shaw estaba convencido que estaba en una misión de Dios para salvar al mundo de la maldad, y los tratamientos a los que estaba siendo sometido no estaban funcionando. Para completar su tarea, Shaw escapa de Peakmore, aparentemente matando a uno de los auxiliares que lo cuidaba, por lo que los esfuerzos se concentran en ubicar a dicha persona.

Las primeras pistas conducen a biblias con dibujos demoníacos y otros símbolos relacionados a la cultura satánica. A eso hay que sumarle una serie de tatuajes del hechor, relativos a pasajes bíblicos y frases en latín, además de una herida producida por una “garra”, la que habría estado en contacto con azufre. ¿Qué concluye Castle? Que los demonios estarían involucrados en el caso (obviamente, el equipo buscaba una teoría más “terrenal”).

Una de las cosas que inquieta al equipo es el hecho de que Shaw se haya acercado a la oficina de Castle. Resulta que dicho recinto era empleado anteriormente por otro investigador privado, Noah Kramer, para el cual Shaw trabajaba como asesor espiritual. En dicha oficina, Kramer contaba con un compartimiento secreto, el cual todavía sigue en su lugar después de las refacciones hechas por Castle. Al ingresar en ella, la cosa se pone un tanto escalofriante, puesto que nuevamente encuentran elementos demoníacos, varios recortes relativos a la familia Crowne y frases como “el fin de los tiempos”. ¿Qué sucedía? Shaw está detrás de Victor Crowne, el hijo de Warren, quien dentro de dos días estaría de cumpleaños (lo que coincide con la fecha del fin de los tiempos señalada por Shaw), asumiendo a partir de esa fecha el mando de la empresa de sus padres (cumpliría 30 años). Para Castle, esta se trataría de, nada más ni nada menos, la historia del anticristo, y la misión de Shaw era darle muerte. ¿Quién estuvo detrás de la muerte de Shaw? ¿Victor Crowne? ¿Alguien más?

En cuanto la evaluación del capítulo, quiero decir que fue una grata sorpresa. De hecho, ¡fue bastante entretenido! Si bien se echa mano a una historia que ha inspirado diversas obras (en especial audiovisuales), la adaptación de la misma fue bastante interesante. Durante el curso del capítulo se dan momentos divertidos (bromas a Castle por sus teorías, la creencia del mismo Rick de estar “marcado para morir”), además de efectos prácticos de producción bien realizados (muy buen juego con las sombras y caras borrosas en fotos y vídeos). A eso hay que sumarle que pudimos disfrutar de más tiempo en pantalla de Caskett que el que estábamos acostumbrados en los últimos episodios (con bromas de por medio), además de mayor interacción entre los miembros del equipo. De todos modos, todavía no me compro la buena química que hay entre Hayley y Alexis, siento que salió de la nada y no se desarrolló correctamente.

Creo que fácilmente puede ser considerado como uno de los mejores episodios de la temporada desde el estreno del capítulo 15, Fidelis at mortem (pudo haber sido un buen capítulo  de Halloween).

13 de mayo es la fecha tope que se habrían propuesto los directivos para poner término a la situación de la serie. ¿A favor? El aumento del rating y la renovación de los actores principales. ¿En contra? Que la serie difícilmente pueda recuperar su norte sin una de sus protagonistas.

Alea jacta est.

 

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