«The Get Down»: Buenas rimas, pero mala historia

Si nos vamos a lo simple, The Get Down es lo mismo que Stranger Things. Solo que aquí no hay “Demogorgon”, hay pandillas con metralletas, aquí no hay un Upside Down, hay un gueto, aquí no hay policías de poca monta tratando de rehacer su vida, hay empresarios y mafiosos traficando cocaína. Ok, no es lo mismo en su forma pero si en su fondo. Por que al final de todo, tenemos un relato contado por 4 niños y 1 ayudante. Toda la miseria, pobreza e injusticia de fines de los ’70 en el Bronx se ve relatada por un personaje principal que sólo tiene un sueño. Un personaje que perdió a su madre en medio de un tiroteo y que hoy es confinado a vivir con su tía y el novio de esta en una “pieza” cerrada por una cortina. Un personaje que solo tiene el sueño de enamorar a la chica que ama, de pelear con versos por ella, de estar dispuesto a perderlo todo por el amor, porque a final de cuentas no tiene nada si no la tiene a ella. Tenemos un personaje enamorado de una princesa en un reino de balas, una princesa que no busca a su príncipe azul y que hace aún mas dantesca la tragedia de nuestro personaje principal, una princesa que solo busca salir de ese reino de estrechez y ruindad. Ahí en esa desdicha de nuestro personaje radica el aspecto principal de esta serie, el conflicto que mueve a nuestros personajes. En que por más “bueno” y honesto que sea nuestro personaje no consigue lo que quiere así como así, debe luchar y pelear con sus palabras para sobreponerse a los abusadores. Debe pararse y ser el capitán, debe aprender a tomar la palabra y pisar encima de los roñosos de siempre.

Esta serie juega mucho con la visualidad, si usted conoce el arte o la tónica de Baz Luhrmann me entenderá. Esta no es una serie más, es su primera serie de TV y no quiso salir de su estilo. Si ve Moulin Rouge o Romeo + Julieta entenderá como funciona su forma de contar las cosas, un poco literal, un poco narrativa, un poco imaginativa y llamativa. Ese estilo lo plasma en una serie ambientada en los ’70 pero con imágenes (creo yo) reales de la época, que hace que muchas veces parezca documental y quizás a uno le choca un poco. Personalmente en términos de visualidad me saltó un poco, era algo que no había visto en una serie de TV. Los fondos armados digitalmente, el grano de transición, mucha imagen de “archivo” para situarnos en el contexto, los filtros de desenfoque. Muchas veces parece más un obra de Broadway que una serie de TV, hay cosas que pueden parecer ridículas en el relato pero de alguna forma una las justifica, uno siente que van a cantar en muchas partes pero finalmente no. Es una serie musical como tal pero no de las que ya conocemos en términos mainstream. Eso puede chocarle un poco a la gente, sin embargo nos encontramos con una banda sonora increíble y potente. Cada track y beat es elegido con pinzas para no caer en canciones cliché de la época ni en letras repetidas. Todo es puesto en su justa medida.

Un problema para mi fue el relato, principalmente del capitulo inicial, que dura 90 minutos. Es decir, es una película… pero no. Ese es el problema, dura tanto como un largometraje cualquiera pero no tiene un orden dramático correcto para esto, es bastante aletargante en momentos con situaciones que no son necesarias enfatizar pero que el guionista encontró que si. De hecho en un momento del primer capítulo me aburrí bastante pero al minuto 88 la historia empezó a agarrar otro sentido y es bastante frustrante que se hayan tomado 88 minutos para contar algo que finalmente te engaña y no te lleva por ese camino. Recién al final del primer capítulo uno puede entender para donde va esta historia, el resto fue solo una larguísima introducción de personajes y contexto. Y además un tanto compleja, por que la cantidad de personajes y ambientes que se presentan confunde al espectador, y lo engaña primero presentándonos una historia de amor que finalmente no lo es. Es una historia de superación y aunque no lo crean es sobre el nacimiento del Hip-Hop, algo que solo es presentado en una escena contemporánea introductoria a la serie que uno no le encuentra mucho sentido hasta el final, y aún así a mi gusto se justifica. Juega con 2 épocas muy distintas, y eso hace, al menos en el capítulo inicial, confundir un poco más al espectador.

Lamentablemente esta serie no te da tranquilidad, te confunde con la historia, no cumple el cometido de entretener con solo una buena historia y música. Peca de una ambición narrativa irreparable. Cosa que debo confesar que me decepcionó bastante. Aún así rescato que es interesante verla por sus recursos audiovisuales y puesta en escena tan teatral.

The Get Down ya está disponible con sus 6 primeros capítulos en Netflix, esperando el estreno de los 6 capítulos restantes pertenecientes a su primera temporada dividida en dos partes.

Comunicador Audiovisual, Fotógrafo, Guionista y Director de las cosas importantes de mi vida. Fanatico de los Sitcom, Late y la comedia. La vida es demasiado importante para tomarla en serio.

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