Oscuro Claro

En la madrugada de este viernes, fueron liberados los trece episodios de la nueva producción de Marvel en Netflix: Marvel’s Iron Fist. La adaptación, que será la última antes del estreno de The Defenders (que reunirá a Daredevil, Jessica Jones, Luke Cage y quien nos convoca hoy), llega a la plataforma por streaming con el antecedente de ser la primera serie de esta alianza en tener una muy mala evaluación. Mientras en muchos sitios se habló de ella como «el primer fracaso de Marvel y Netflix», en la siempre polémica página Rotten Tomatoes se encuentra, mientras se escribe esta nota, con una aprobación de un 19%.

Con estos antecedentes la expectación -y por qué no decirlo, el morbo- por ver la serie aumentó bastante. Así que este viernes 17 de marzo me levanté a las 04:00 de la mañana para verla y saber qué tan cierto era todo.

Aprovecho de comentarles, desde el principio,  que soy fanático del personaje. Sin embargo, estoy consciente de las limitaciones que tiene la serie, así que buscaré hacer un comentario lo más equilibrado posible. Aunque no aseguro nada.

Sin nada más que decir, vamos a lo importante: la serie. Y tranquilo, porque no habrán spoilers.

Lento pero seguro

Marvel’s Iron Fist cuenta la historia de Danny Rand, un adulto joven que regresa a New York luego de haber vivido durante 15 años en una ciudad celestial llamada K’un L’un. Ahí se entrenó en un templo budista que le dio las herramientas para convertirse en Puño de Hierro.

Por esta razón, es posible decir que el personaje tiene dos orígenes, uno asociado a las circunstancias que lo llevan hasta transformarse en Iron Fist, y otro que es su regreso y re inserción en la Nueva York del 2017. La serie se preocupa de contar ambas historias, y se toma su tiempo para aquello. Si lo llevamos a términos cinematográficos, los primeros tres episodios servirían como el primer acto de una película. Introducción del protagonista, de los personajes secundarios, de sus historias y motivaciones.

Llegando al capítulo cuarto y quinto la cosa empieza a soltarse, las tramas van tomando vuelo y me atrevería a decir que empieza la serie realmente. De hecho, comienzan a aparecer viejas conocidas de las adaptaciones de Marvel en Netflix. Algo que, para los que seguimos este micro universo, siempre se agradece.

Las escenas de acción

Los cómics de Iron Fist surgieron producto del éxito del cine de Artes Marciales protagonizado por Bruce Lee. Por esta razón, una de las principales características del personaje es la influencia de la cultura asiática en su vida: el budismo, la filosofía zen y la defensa personal son elementos clave en la mitología de Iron Fist.

Mientras que lo filosófico y religioso está completamente cubierto en la serie, las escenas de acción dan pie para estar algo preocupados. Al tratarse de un experto en artes marciales, se esperaba que las peleas fueran superiores, por ejemplo, a las de Daredevil. Sin embargo, la edición de estas escenas cortan bastante el ritmo de las mismas. Sin ser experto en el tema, me quedo con la sensación de que se buscan resaltar la técnica de los movimientos más que las coreografías en sí mismas, lo que hace que las secuencias pierdan continuidad y claridad estética.

Iron Fist, The Living Weapon

Centrándonos en el contenido mismo de la serie, Finn Jones da vida a Danny Rand, un adulto joven que se caracteriza por dos cosas: haber tenido una infancia reprimida y moverse según las enseñanzas que trae la filosofía de las artes marciales. Por esta razón, vemos a un tipo divertido, sincero, que confía mucho en la gente (a veces demasiado para un superhéroe). Pero también un «chico nuevo», que, sobre todo en los capítulos cinco y seis, por primera vez tiene que lidiar con su responsabilidad de ser Iron Fist, lo que no siempre termina en las decisiones más convenientes.

Otro aspecto es que las temáticas de la serie deambulan entre lo empresarial y las artes marciales. Sin embargo, y a diferencia de sus predecesoras, no logra crear una identidad ya sea complementando ambas o inclinándose por alguna. ¿Es esto algo malo? No, porque al final del día el centro de la serie es Danny, pero sí se nota una diferencia con respecto a las otras series, cuyas temáticas (como las relaciones tortuosas o el racismo en Estados Unidos) se podían percibir fácilmente a lo largo de los capítulos, o en los títulos iniciales, cosa que acá no pasa.

Iron Fist es una serie con una propuesta diferente, que busca equilibrar lo místico y fantástico de K’un L’un con el mundo callejero y empresarial que nos tienen acostumbrados Marvel y Netflix.

Me parece que la serie es buena, tal vez no sea la mejor que nos ha entregado esta asociación, pero está muy lejos de ser la despreciable adaptación que muchos críticos plantearon. Tiene sus limitantes, sí, pero también es cierto que tiene cosas interesantes y nuevas que proponer.

¿La decisión final? Como siempre, en sus manos.

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