Santa Clarita Diet: El humor y lo caníbal entrecruzados

Columna escrita por Carolina GL.

¿Otra serie sobre zombies? No. ¿Otra serie sobre dramas en un vecindario como Wisteria Lane? No. Digamos que es una comedia negra que mezcla drama y un poquitín de sangre en un barrio de California.

La premisa es esta: Sheila (Drew Barrymore) y Joel (Timothy Olyphant) son dos vendedores de bienes raíces con una vida bastante exitosa y normal. De la noche a la mañana Sheila se comienza a sentir mal y más tarde descubre que se está convirtiendo en un ser sediento de comer, pero no cualquier cosa, sino que nada más ni menos que carne humana.

Hasta ahí parece historia de terror, pero la gracia está en el tono que Víctor Fresco, showrunner de la serie, junto a Olyphant y Barrymore, le dan a la serie.  No es muy ambiciosa en recursos audiovisuales pero logra encantar con una comedia sencilla y negra sobre la vida, las familia y el matrimonio.

Muy en el estilo de Zombieland, se burla de los clichés básicos de las historias de come-humanos, planteando dilemas como qué tan fresca tiene que estar la carne y cómo este matrimonio sortea los obstáculos para obtener lo que necesitan, siempre apoyándose el uno en el otro para lograr sus objetivos.

Me da gusto ver a Barrymore tan suelta y entregada a la comedia, más allá de ser la chica linda que enamora a un hombre, está empoderada con este protagónico que aspira a verla más que como una mujer objeto: es una exitosa vendedora que hará lo que sea para seguir viviendo y para afrontar su nueva realidad.

Timothy Olyphant es la encarnación del marido jugado y funciona como comparsa absoluta para el rol de Barrymore, ya que es un personaje sin grandes dudas existenciales ni problemas más allá de los que día a día propone su esposa, la verdadera protagonista de la historia.

Los personajes secundarios acompañan esta sarta de sangre y humor y con apariciones más bien medidas, logran entregar una imagen del contexto en el que estos exitosos vendedores se mueven día a día para hacer que su nueva realidad funcione. Ojo que no se perfila como una gran serie en términos de trama o de complejidad, pero funciona a la perfección con los 25 minutos de cada capítulo.

Mención honrosa a Nathan Fillion que tiene una acotada pero «intensa» participación en la serie. Si le gusta la comedia negra y no le da asco ver un poco de miembros desmembrados y sangre, esta es la serie que hay que ver y se puede encontrar toda la primera temporada en Netflix.

Nos gusta la televisión. Amamos, comemos, rezamos y, ademas, vemos televisión. Canales nacionales, series internacionales, criticar, alabar... y ver televisión.

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