Volvamos a 1990, probablemente muchos de ustedes no habían nacido o estaban en plena infancia. No existían los celulares, ni internet ni toda la tecnología que existe actualmente. Lo único que estaba en auge era la televisión, lugar que vivió una revolución gracias a una de las primeras series que causo impacto y que con el pasar de los años se convirtió en una de culto: Twin Peaks.

Para tratar de comprender la serie hay que ir hasta su origen: Laura Palmer era una joven estudiante en el pequeño pueblo de Twin Peaks. En el primer episodio de la serie se revela que Laura fue asesinada en circunstancias desconocidas. Pronto la policía local se vuelca al caso para tratar de esclarecer lo sucedido, es ahí donde el FBI decide mandar a un agente para ayudar en lo que sea. Es ahí donde aparece el agente Dale Cooper. Pronto la policía se da cuenta que el caso de Palmer va más allá de un crimen común y que involucra drogas, prostitución y hasta fenómenos paranormales.

Pongamonos en contexto: eran los 90s, las series más populares en aquél entonces eran Alf o Salvado por la Campana más una que otra serie del monto. Entonces llega este drama que comienza a mostrar tridimensionalidad en los personajes, comenzamos a conocer sus sentimientos, sus pensamientos, su manera de actuar frente a un acontecimiento que, también, era nuevo para la televisión de la época. Poco a poco se fue convirtiendo en un fenómeno con una primera temporada que terminó por todo lo alto.

La segunda temporada de la serie es más bien irregular, con presiones del canal por continuar una historia que había cerrado su trama principal en el octavo episodio (y que, para Lynch, era el final de la serie), desde ahí en adelante ocurren situaciones que podrían ser consideradas de relleno. Historias que no tienen relación con la premisa inicial y que hasta el propio Lynch ha comentado que odia todo lo que pasa en los 14 episodios siguientes.

25 años después, mucha agua ha pasado bajo el puente. La televisión se encuentra en su máximo apogeo tanto creativo como de producción y, de manera casi premonitoria, Laura Palmer comentó en el episodio final que volvería a ver al agente Cooper 25 años después… y eso fue lo que pasó. El canal Showtime anunciaba en Octubre de 2014 que Twin Peaks regresaría bajo el control total de David Lynch.

Los primeros 7 episodios que se han emitido son de incertidumbre. Si ya la serie era adelantada a su tiempo y cuesta seguirla en sus primeras temporadas, la libertad creativa total que ha tenido el director por parte de Showtime se notan. Siempre hay una historia central que nos va guiando por lo que pasa, pero también nos podemos encontrar con subtramas que, hasta el momento, no tienen relación con lo que está pasando (¿Dr. Jacoby vendiendo palas?).

Casi como una premonición. Twin Peaks regresa 25 años después

Lo inesperado del inicio de esta nueva temporada es lo poco que se rinde ante la nostalgia. Pareciera que Lynch no conoce la definición de fanservice o la entiende de una forma distinta a la que nosotros conocemos. Las caras conocidas se toman su tiempo para el reencuentro, a excepción del Agente Cooper, quien aparece desde el inicio. Personajes como Lucy (Kimmy Robertson) y Andy (Harry Goaz) se reencuentran con nosotros de la forma más trivial posible, como si estuviésemos reencontrándonos con un amigo a quien extrañamos, pero que, nos da la impresion, están ahí sólo para recordarlos y no por tener una trama que sustente su regreso a la pantalla. James (James Marshall) y Shelly (Mädchen Amick) protagonizan un momento cálido al final del segundo episodio, ambientado en el bar Roadhouse al mejor estilo Lynch, con una banda en escena (Chromatics) que suspende la acción indefinidamente con su música, de estilo synth pop, que suena más moderno y rebelde, aunque igual de onírico, que el melancólico sonido de Angelo Badalamenti y Julee Cruise.

La nueva temporada es una muestra clara de lo que es Twin Peaks para Lynch y resulta muy bueno tanto para los fanáticos del director como para los amantes de la serie. De la misma forma, lo nuevo puede resultar insoportable para quienes no siguieron viendo la serie y prácticamente inentendibles para los recién llegados que ,obligatoriamente, van a tener que mirar las dos primeras temporadas y la película si quieren subirse a este carro (Netflix debió tener todas las temporadas disponibles y no sólo los nuevos episodios, mi opinión). Twin Peaks regresó para hablarle solo a sus fans, pero lo hace con recursos que no vemos nunca en la TV actual. Habrá que esperar unas semanas para saber qué forma toma el misterio en próximos episodios o si toma forma alguna. No olvidemos que a Lynch le fascina lo incorpóreo.

La tercera temporada de Twin Peaks se emite por Showtime en Estados Unidos y en Latinoamérica por Netflix.

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