Michael C. Hall está claramente en un proceso que la prensa llama “des-Dexterización”. El talentoso actor sigue hasta hoy muy marcado por su interpretación de Dexter Morgan en las siete temporadas de Dexter, del canal Showtime, habiendo optado desde el final de la serie a hacer piezas de teatro y pequeñas participaciones en otras ficciones (como The Crown y la película Game Night) hasta realizar su gran vuelta.

Desafortunadamente, Safe no es la serie que lo pondrá de vuelta en los reflectores y premios. En esta miniserie de 8 partes él es Tom, un cirujano y padre de familia que criá a dos hijas después de la muerte de la madre por cáncer. Ellos viven en un tranquilo y acomodado condominio cerrado en el interior de Inglaterra y su vida se vuelve de cabeza cuando su hija mayor misteriosamente desaparece después de una fiesta y su novio es encontrado muerto en una piscina.

Desesperado para encontrarla, él comienza a seguir pistas sobre su paradero y acaba descubriendo secretos escondidos en la pequeña comunidad. Con eso, el drama comienza a exhibir una serie de acontecimientos no raramente engañosos para mantener la historia andando por más episodios de lo que realmente debería.

La producción de Harlan Coben, guionista europea que tiene tres proyectos (y que hace el alarde de poner su nombre en el propio título de la miniserie), es un desastre inmenso. Los personajes están mal construidos, empezando por Tom, un sujeto que no sabe demostrar emoción a no ser con transiciones abruptas de humor, parece correr detrás de la hija por mera obligación (y tiene reacciones extrañas la mayor parte del tiempo, como su otra hija también) y toma una serie de decisiones altamente cuestionables.

Safe

Jenny es el personaje que desaparece y hará que los personajes tomen decisiones cuestionables

Tom corre detrás de pistas por su cuenta con un amigo, a menudo obstaculizando la propia investigación (fuera que esto se quedan una semana sin trabajar y todo está bien). Esta motivación extraña sólo viene a la superficie más adelante, cuando la patética revuelta que el guión estaba escondiendo por pura conveniencia y muchas tramas paralelas inútiles es finalmente revelada.

Por otra parte, la cantidad de veces que la serie indica que alguien es “sospechoso” sólo para instantes después desbancar sus propias insinuaciones evidencia cómo el texto es mal estructurado. El mejor amigo de Tom, Pete, es visto en flashbacks demostrando un comportamiento extraño con respecto a Jenny, para luego ser revelado que él no tiene nada que ver con su desaparición. Todo es una obvia herramienta para llenar momentos mientras la “resolución” de todo es arrojada a la cara del espectador en el último episodio sin la menor coherencia lógica.

Safe es un desperdicio de tiempo, de dinero inmenso y jamás entenderé por qué la serie es realizada en la razón de aspecto 16:9 anamorfico. ¿Cuál es el motivo del tratamiento cinematográfico a una novela de bajo presupuesto, cuya mayoría de planos no son nada grandiosos y, peor, sabiendo que fue hecha para ser exhibida en pantallas pequeñas? Las escenas de acción, en especial las de luchas, son patéticas, pero no tanto como el acento británico forzado e inconstante de Michael C. Hall.

El “gran” giro del final que no voy a contar aquí (por lo demás, son dos, una peor que la otra), no tienen el menor sentido, aún más cuando la propia serie recuerda algunas de las decisiones de los involucrados en esa conspiración de crímenes en tal condominio cerrado. Con un texto ralo, raso y repleto de agujeros, este drama es una gran mancha en la carrera de Michael C. Hall, que también firma como productor ejecutivo de esta enorme bomba que explota mal.

Safe está completa en Netflix.