Cuando Netflix anunció la cancelación de Sense8 hace ya un año, específicamente en junio de 2017, tal vez la empresa no se imaginaba cuánto iba a movilizar a los fans en favor de una conclusión digna para la historia. El servicio de streaming anunció que daría a los fans una película de dos horas y media, cerrando la historia de Lito Rodriguez (Miguel Ángel Silvestre), Capheus Onyango (Toby Onwumere), Sun Bak (Doona Bae), Kala Dandekar (Tina Desai), Wolfgang Bogdanow (Max Riemelt), Riley Blue (Tuppence Middleton) Nomi Marks (Jamie Clayton) y Will Gorski (Brian J. Smith).

La segunda temporada muestra al grupo en medio de una jornada contra la misteriosa entidad llamada Organización de Preservación Biológica (OPB), un grupo de investigación con financiamiento multigobierno que pasó a ser utilizada para cazar y hacer experimentos con miembros de clusters como el formado por los ocho protagonistas. A finales de la temporada pasada, las cosas estaban peligrosamente equilibradas, con Wolfgang capturado por la organización antagónica. El grupo había entendido la dimensión real de la lucha que estaban enfrentando, el poder de sus enemigos, las dimensiones de sus propias habilidades y algunos caminos para la victoria de los héroes ya estaban suavemente delineados.

Sin embargo, con la cancelación de la serie y el anuncio de la conclusión en forma de película, las cosas necesitaban ir directo al grano. El episodio final, escrito por J. Michael Straczynski y Lana Wachowski, claramente condensa una historia que llevaría dos o tres temporadas para ser contada y, de este modo, se descarga un gran volumen de información en el espectador sin intervalos para respirar. Esta velocidad extremadamente acelerada es justificable, pero varias vueltas dejan en el público la impresión de un potencial mal aprovechado por la falta de tiempo de contar la historia con más cuidado.

Sense8 Finale

Mucho colorido, hermosos paisajes y mucha acción se verá en el final de “Sense8”

Teniendo en cuenta el tono de complejidad aplicado en los dos años de serie, Sense8 sorprendentemente desarrolla y concluye la historia principal de forma bastante coherente. Todas las situaciones que pueden considerarse injustificables o confusas por agujeros del guión son pequeñas si se comparan con las maniobras que la serie hace para explicar todo lo que quedó abierto sobre la OPB y sobre la relación de la organización con los clusters antes y después de las interferencias las maquiavélicas de Sussurros. Wachowski y Straczynski tuvieron que hacer elecciones sobre cómo enfocar y acertar al no perder tanto tiempo con tramas individuales, destacando la historia colectiva.

Esto no quiere decir, por supuesto, que el episodio especial no se centra en las problemáticas de cada uno de los ocho protagonistas y de sus respectivos núcleos, Sense8 jamás funcionaría sin una pizca de ello. Pero cuestiones como el contrato de Lito para protagonizar la película de su vida o la campaña política de Capheus sólo se mencionan brevemente, pero la serie trata de resolver todo lo que se refiere al campo amoroso de los personajes. El triángulo vivido por Kala, Wofgang y Rajan (Purab Kohli) es destacado y es concluido de forma poco obvia, las relaciones tanto de Nomi y Amanita (Freema Agyeman) como de Sun y el detective Mun (Sukku Son) son fuente de los momentos más delicados y románticos de la trama.

El episodio final abraza al público LGBT de formas aún más ingeniosas. Hay muchos momentos en que la serie hace analogías con situaciones comunes vividas por gays, lesbianas, bisexuales y transexuales para mostrar a los personajes en el proceso de entenderse como integrantes de otra especie humana: los homo sensorium.

Es una pena que la despedida de Sense8 haya ocurrido de forma tan precoz (principalmente sabiendo tanto de contenido que la serie todavía tenía para explorar), pero es un regalo para los fans ver a sus héroes poniendo un punto final a sus aventuras. Sense8 entrega a su público escenas bellísimas de lucha coreografiada y de catarsis al atardecer. Durante dos horas y media, es posible emocionarse con clichés románticos, desesperarse por personajes al borde de la muerte y saltar en la silla con escenas de confrontación imposibles, pero bien filmadas (un sello Wachowski). Para quien se apasionó por la trayectoria del clúster durante sus breves dos temporadas, el cierre es la explosión de emociones que hizo que la serie fuera tan querida por los fans. Con derecho, por supuesto, a repeler de forma tan sensual como poética su escena más marcada antes de dar el adiós definitivo.

El episodio final y las dos temporadas anteriores de la serie ya están disponibles en Netflix.