[REVIEW] The Affair, Temporada 4: la infelicidad como motor

Cuando se estrenó, The Affair llamó la atención por ser una especie de estudio analítico de personajes. Con una premisa simple (un caso extraconjugal) la serie dividía sus episodios en perspectivas separadas. Vimos la óptica de uno de los involucrados y después, los mismos eventos por la visión de otro. Era una idea muy interesante, porque cuando el asunto es traición, los responsables tienden a perdonarse en la propia evaluación y también a culpar a los demás. La trama era inesperada por no establecer cuál era la «verdadera» versión, algo que dentro de la propia realidad también es imposible. La pregunta era si esa simple premisa tendría condiciones de sobrevivir por más de una temporada.

Desde entonces The Affair ha tenido altos y bajos. La buena idea de estudiar analíticamente los personajes sufría con los ruidos del «misterio» que todas las temporadas era interesante. De hecho, la densa dramaturgia de la serie nunca necesitó esa muleta y si ella parecía perdonable en la segunda temporada, en el tercer año surgió completamente abominable. Todo el arco que envolvía el estado psicológico de Noah (Dominic West) poco después de la salida de la prisión no necesitaba el flojo intento de suspenso que terminó tosca y previsible. Todo coronado por la participación de un desinteresado Brendan Fraser. La planificación de la serie siempre encontró dificultades para explorar los caminos de Noah y Helen (Maura Tierney), lo que significa que inevitablemente, incluso en una temporada equivocada como la tercera, Allison (Ruth Wilson) y Cole (Joshua Jackson) tenían sus trayectorias dentro de la plena coherencia.

Era de esperar, entonces, que a la hora de ponderar lo que sería ese cuarto ciclo, los guionistas hubieran nuevamente usado a los dos personajes como hilo conductor. En el panorama general de la historia de The Affair, Alison y Cole aparecen como una pareja afectada por una circunstancia gravísima, desesperados para que la vida les ofrezca una oportunidad de superar tanta tragedia. Noah y Helen son egocéntricos y pernósticos, separados por la necesidad de escapar de sus vidas aburridas. Cuanto más avanzaban, más los guionistas percibían esas evidencias y exactamente por eso estaba en Alison y Cole la verdadera expectativa acerca del futuro de la serie. Lo que probablemente nadie esperaba era que ese futuro sería pautado en otra gran pérdida.

The Ultimate Affair

La cuarta temporada comenzó en los mismos lugares ya conocidos del público. Noah dando clases en una nueva institución e involucrado con alguien que trabaja allí (plot que se revelaría, más adelante, completamente aleatorio e innecesario). Helen en una relación definitiva con Vik, pero tanto ella como él, siempre con aquella neblina de infelicidad compensada, una vez más, con alcohol, drogas y traición. En el momento en que se presentó ante las mismas circunstancias en las que conoció a Noah, ella ponderó sus propios errores e intenta hacer lo mismo, opciones diferentes.

Es como si en The Affair todo fuera sobre ser infeliz. Hagai Levi y Sarah Treem, los creadores, parecen tener un profundo fetiche por la infelicidad, por la miseria del alma, justamente porque no importa donde los personajes deseen ir, lo que les espera es siempre el fracaso. Esto cansa, aunque ofrece al gran cuarteto protagonista un gran material de actuación. La gran pregunta es que cuando uno de esos personajes -Alison- decide confrontar esas repeticiones con una percepción final sobre sí misma, el resultado es una muerte trágica y cruel, que confirma ese fetiche por la desgracia. Alison amenazó con salir de la curva de la infelicidad y pagó por eso con la propia vida. En tiempos de feminicidios ganando los titulares, el destino inesperado de Alison cierra con brutalidad la forma siempre discriminada como los otros personajes la trataban desde que la trama comenzó.

Dear Alison

Noah y Helen caminaban en círculos. Él repitió prácticamente el mismo comportamiento de todas las otras temporadas y el plot con Anton fue sólo un recurso seguro para su tiempo de pantalla. Helen lidia con el cáncer de Vik con la misma postura egocéntrica de siempre. La presencia de la vecina joven fue sólo una de las muchas recurrencias de la serie.

Cole y Alison pasaron la cuarta temporada en un proceso de descubrimientos. Él necesitaba comprender que su equivocación era su insistencia en negar sus sentimientos por ella. Y Alison (que ya venía coqueteando con la auto-aceptación) fue confrontada con su no buscado papel de seductora y sexualizada. Siempre se hizo evidente que ella y Cole acabarían juntos, sobre todo porque lo que los había separado era el duelo y el tiempo actuó para mostrar que, una vez superado ese luto, ellos podrían volver a su propia historia. No es casualidad que el guión dio una manera de arreglar el revés del destino y les dio otro hijo. El problema es que The Affair es esa serie sobre ser infeliz y, antes de que Cole pudiera declararse y Alison pudiera disfrutar del auto-conocimiento, la muerte vino para saciar esas expectativas. Ruth Wilson declaró que ganaba menos sueldo, que quería dejar el programa y esa muerte en algunos momentos suena incluso a un castigo severo a una actriz y un personaje fuerte e inquisitivo. Cuanto más se piensa sobre esa decisión, más dudosa suena.

La idea de realizar una quinta temporada (ya confirmada) sin Alison es perturbadora. Joshua Jackson (Cole) hizo un trabajo espectacular este año y debido a él puede ser posible que algo bueno venga en el futuro en la serie. Pero, ¿cuán irónico es el hecho de que, en una serie sobre un caso extraconjugal, el personaje que pasó toda la historia siendo tratada como la Eva demoníaca que destruye a los hombres, haya sido asesinada por uno de sus acusadores? ¿La dramaturgia del programa pretendía vislumbrar el absurdo de la situación o la propia The Affair no percibió que vocalizó su mejor personaje con las mismas voces machistas que fingía criticar? En 2019, si el público no olvida que The Affair existe, eso debería ser descubierto. Hasta entonces, queda el lamento de que la serie no haya hecho un trabajo de auto-percepción y percibido que ya era hora de parar.

The Affair está disponible en Netflix.

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