Oscuro Claro

Con el paso de las temporadas, Stranger Things formó varios núcleos de personajes que comenzaron a funcionar de una manera tan natural como admirable; después de todo, por mucho que todos se conocieran de alguna manera y tuvieran más fuerza mientras estuvieran unidos, cada uno encontró su parte individual de participación en la gran misión que es salvar a Hawkins del Upside Down. Este hallazgo se hace aún más evidente en el tercer año de la serie de los hermanos Duffer, que incluso con una narrativa muy centrada en la nueva amenaza a la ciudad, sigue suturando con dignidad las motivaciones de cada uno de los personajes, ya sean jóvenes o adultos, conocidos o nuevos.

Este es el mayor logro de la serie y es lo que hace que esta temporada sea tan particular. No hay necesidad de volver a presentar temas ya tratados en años anteriores, ya que el desarrollo de cada parte del elenco ha estado muy avanzado desde el principio. Después de los eventos de la segunda temporada, el verano americano ha llegado y, con él, nuevos y viejos sentimientos siguen apareciendo – ya sea con Eleven (Millie Bobby Brown) y Mike (Finn Wolfhard) disfrutando de la primera pasión, con Dustin (Gaten Matarazzo) regresando de un campamento de verano después de saber que no funcionaría su relación con Max (Sadie Sink) o con la dificultad de Hopper (David Harbour) y Joyce (Winona Ryder) en dar un solo paso para entender la conexión entre ellos. El espectador ya es consciente de cómo se sienten los personajes y en qué momento de la vida se encuentran.

stranger thingsCon la estructuración de todos los escenarios y de los individuos bien establecidos, Stranger Things sólo pueden ser exactamente lo que es desde el principio: agradable, ligera y espontánea, al mismo tiempo que perturbadoras e incluso atrevida en ciertas elecciones (más aún esta temporada, que tiene un bono para funcionar, también, el patriotismo de los estadounidenses a mediados de la década de 1980, la era de la Guerra Fría). Pero lo más interesante es que el hecho de que algunas criaturas del Upside Down vuelvan a perseguir a Eleven y a todo el grupo de Hawkins ya es algo que el guión toma como «natural», a pesar de ser un problema que todo el mundo había considerado terminado antes.

Y esta temporada la diversión tiene su nombre y su lugar: el nuevo centro comercial Starcourt, que también representa la noción de modernidad dentro de una ciudad en el interior en 1985. Es allí donde Steve (Joe Keery) consigue trabajo en una heladería junto al nuevo personaje Robin (Maya Hawke) y donde Max se hace amiga de Eleven, haciéndole ver nuevos horizontes. En ese mismo lugar también hay misterios relacionados con la trama principal, lo que hace que el centro sea más que comercial. Así, es interesante ver cómo un lugar acostumbrado a unir a la gente en la vida cotidiana también puede hacerlo con todos los personajes centrales de la serie, desde Hopper hasta Billy (Dacre Montgomery). La carta de triunfo de Stranger Things es saber exactamente cómo dosificar los momentos explicativos con la acción, así como la reflexión contenida en los diálogos que parecen empezar sin pretensiones. Aliado a las excelentes actuaciones de su elenco, la experiencia de seguir esta nueva etapa en Hawkins nos acerca aún más a los personajes como individuos, especialmente cuando se trata de temer y animar a cada uno.

Además de la alta calidad del guión, que mezcla fantasía, drama y tensión con la misma intensidad, Stranger Things parece estar cada vez más a gusto para explorar el mundo de las referencias de los años ochenta. Desde el propio centro comercial hasta los coloridos looks, pasando por canciones de Madonna hasta clásicos del cine como Back to the Future, la serie abraza su lado pop de una manera segura, trayendo aún más nostalgia sin la más mínima dificultad. Los trabajos de fotografía y diseño de producción también hablan directamente con los elementos que participan en la trama y que son aún más precisos. Así, el crecimiento de la serie se refleja tanto en el campo técnico como en el creativo.

La combinación de dos extremos -humano y científico- es lo que hace que Stranger Things sea impredecible y atractiva. Dejando cabos sueltos más entrelazados con la «vida real» y dando prioridad a la posibilidad de que los personajes miren hacia el futuro, el tercer año de una de las producciones más conocidas de Netflix garantiza un maratón que divierte, emociona y profundiza una base ya de por sí sólida, y que sin duda puede proporcionar mucho más por delante.

¿Dónde ver Stranger Things?

Las tres temporadas de la serie están disponibles en Netflix

https://youtu.be/uHZ5JskXw4I

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