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[REVIEW TEMPORADA 2] El ascendente regreso de «The Boys»

Cuando el año pasado Amazon Prime Video estrenó The Boys esta pasó de ser una «serie de superhéroes algo diferente» a «una producción irreverente y refrescante», y con esas primeras impresiones solo fue cosa de que pasara el tiempo para que sus seguidores aumentaran, y con eso, su popularidad.

La producción original del servicio streaming fue uno de sus primeros caballitos de batalla, llegó justo en el momento en que la platafaroma estaba comenzando a ser más conocida y su aprobación por parte de los espectadores la llenó de aquello que más importa en estos tiempos: tweets, posts y conversación sobre ella en las distintas plataformas digitales de interacción social.

Desde la visibilización de la manipulación mediática hasta la crítica a los superhéroes como figuras divinas en la sociedad, los temas que The Boys presenta en su primera temporada ayudan a disfrutarla aún más, no solo porque es entretenida de ver (ya sea con el humor, la acción o el gore) sino porque también tiene contenido, sustancia, cosas de las que puedes conversar una vez terminado cada capítulo. Y es con esos antecedentes que su regreso inevitablemente generaba expectación, porque todos queremos ver cosas nuevas de algo que nos gusta, pero también porque una segunda temporada, a diferencia de la primera, carga con la responsabilidad de superar lo ya hecho y, en algunos casos, lidiar con las descontroladas ilusiones de fanáticos que muchas veces pueden querer cosas que no son de interés para quien(es) crea(n) las historias.

El jueves 03 de septiembre se estrenaron los primeros 3 capítulos de la nueva temporada, y de ahí en adelante se estrenarán semanalmente, por lo que con 4 (de 8) ya vistos, paso a comentar las ideas generales que me quedan luego de este primer acercamiento.

Al iniciar los nuevos episodios te queda claro que veremos lo conocido y más. Mucha violencia explícita, humor negro y personajes (Homelander) cada vez más desquiciados. En este sentido, quien se haya enganchado al programa por eso no tiene razones para temer, porque en cuanto a la forma, la carcasa, The Boys tiene clarísimo qué es lo que le gusta a sus espectadores y no tiene problema con seguir dándoles eso y en mayor medida. La -brutal- escena de la ballena en el capítulo 3 es prueba de aquello: lo gore llevado al extremo, tan innecesario como bienvenido.

Sin embargo, es al momento de meternos en la historia que tenía mis principales miedos. Después de todo, entregar y aumentar presupuesto para los efectos especiales no requiere de mucho más que la aprobación de los directivos, quienes ante el éxito no tendrían problema en hacerlo. Lo que siempre puede fallar es la narración, la historia en sí misma, que es a fin de cuentas lo que diferencia a un producto de otro. Y si les soy sincero, seguía teniendo mis dudas con los primeros tres capítulos.

Cuando comienza la temporada vemos que ésta se hace cargo de los coletazos de la primera, la pandilla está oculta a más no poder, Butcher trata de reconstruir sus recuerdos luego de que Homelander lo llevara a la casa de Becca, y el líder de The Seven está recuperando el tiempo perdido junto a su hijo, Ryan. Durante esas primeras tres horas de metraje vemos lo que nos gusta de The Boys, escenas que son brutalmente sangrientas (destaco ahí el inicio con Black Noir), discursos cargados de supremacía blanca (no es que gusten los discursos per sé, gusta la crítica que se les hace) y el rol que tienen los Medios de Comunicación para meter presión luego de que la bomba del Compuesto V explote.

Mi problema con eso era que lo consideraba demasiado especulativo, como una suma de acontecimientos que, eventualmente, desencadenarían otra cosa, sin embargo, llegaba al final del tercer capítulo y las cosas se mantenían relativamente igual. Dependiendo del programa eso puede ser algo bueno o malo, pero en The Boys me incomodaba porque el ritmo solía ser mucho más vertiginoso, pasaba de situación a situación que, al mismo tiempo que te presentaba a los personajes, te hacía avanzar la historia. Pero con el capítulo 04, el primero de la tanda semanal, la cosa cambia y pone el pie en el acelerador.

El episodio 04 es una constante aparición de momentos y circunstancias que te suben el interés a medida que avanza. Llevas poco más de 10 minutos cuando te encuentras ante la primera escena de alto impacto, y esa constante se mantiene -y asciende- durante los poco más de 60 minutos de duración. Es The Boys en gloria y majestad, a pesar de que insisto en que previamente no estaba alejado de lo que conocíamos, pero estaban con el freno de mano puesto, y se notaba.

La cuarta parte de este segundo ciclo es con ventaja lo mejor de lo que va de temporada, porque desordena todo lo que veníamos pensando en los tres episodios anteriores y provoca una desorientación interesante, en la que ocurren cosas que no veíamos posibles, por lo que vuelve a la vida la incertidumbre de qué dirección tomarán los acontecimientos. Y a esto se suman los momentos que nombraba antes, de humor negro y violencia gore, lo que demuestra que son guindas de una torta, elementos que complementan su narración, pero que no son (o no deberían) ser el fin en sí mismo.

A partir de los 4 episodios vistos, me parece que la partida de la S02 de The Boys es lenta, tal vez porque quiere poner en contexto las cosas nuevas o porque simplemente quiso intentar algo diferente; pero independiente de aquello, me parece que no logra sacarle el mejor partido al programa, cosa que sí ocurre en el cuarto capítulo. Entonces, creo que la cosa debería ir hacia arriba, porque ya estamos en tierra derecha de la segunda temporada y no queda mucho margen para seguir especulando. Y si consideramos el exitoso antecedente que es la primera temporada, no deberíamos tener grandes temores hacia lo que vendrá.

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Finalmente, me parece que la innecesaria polémica del momento, sobre el lanzamiento semanal en vez de toda la temporada inmediatamente, está creciendo como una pataleta de aquellos a los que justamente el programa critica. A mi también me parece que The Boys se disfrutaba más en forma de maratón, pero también hay que entender el contexto en que se lanza. Eric Kripke (creador) plantea que la decisión es artística, para darle respiro a lo que ocurra cada semana, sin embargo, a mi me parece que el factor pandemia inevitablemente juega. Con el encierro, cada semana es un año diferente, por lo que la presencia del programa en la conversación virtual se disiparía rápidamente, y teniendo eso en consideración, no es extraño que quisieran extender su presencia en las redes.

En definitiva, lo que digo es que si molesta el nuevo formato cada uno tiene la libertad de twitearlo o comentarlo, pero ir más allá de eso es -insisto- patalear porque no te entregan lo que quieres como quieres. Si es una mala decisión lo sabremos recién cuando finalice la temporada, incluso un tiempo después cuando se haya reflexionado y digerido lo suficiente, pero de momento, hay que apoyar lo que nos gusta para que siga existiendo. No olvidemos que al final del día, tal como los superhéroes de Vought, esto es un negocio.