Oscuro Claro

Ajedrez, un juego de disciplina, una práctica mental de lógica y estrategia que hemos encontrado varias veces en el cine en el antiguo cine negro, en historias de guerra o en los thrillers complejos, como un medio para intrigar al espectador y enfatizar las habilidades tácticas de un determinado personaje. Pero en The Queen’s Gambit, ya disponible en Netflix, el ajedrez sirve para contar una historia de sufrimiento, dificultad y venganza, llevando a la pantalla una mente atormentada y brillante, una mujer emprendedora y capaz que parecería desafiar a un mundo de hombres pero que, como primera oponente a vencer, se tiene sobre todo a sí misma y a sus demonios.

En The Queen’s Gambit encontramos el crecimiento y el ascenso de Beth Harmon (Anya Taylor-Joy) en el mundo del ajedrez de los años 60, una época en la que las mujeres eran vistas principalmente como amas del hogar y el comunismo era el enemigo a vencer. La niña, huérfana a la edad de 9 años, pasó la mayor parte de su infancia en un orfanato de Kentucky, un lugar austero donde empezó a tener los primeros problemas de adicción a los tranquilizantes, dados a los niños como sedantes, y donde, gracias a su acercamiento con una persona es que descubre un juego desafiante, el ajedrez. Una cosa está clara desde el principio: la chica tiene talento y pronto se dan cuenta incluso fuera de las paredes grises del orfanato.

Ok, Es difícil pensar en el ajedrez como un tema emocionante, especialmente si no eres parte de su mundo, esta disciplina parece estar reservada para mentes brillantes e individuos con enorme paciencia. The Queen’s Gambit revoca esta opinión ciertamente reductora y convierte el ajedrez no sólo en un tema interesante, sino también emocionante. En las manos de Beth Harmon, peones, caballos y reinas son verdaderos guerreros cuyas acciones son imposibles de no observar cuidadosamente. Gracias a una dirección que sabe manejar bien los tiempos narrativos y sabe dosificar hábilmente los momentos de lentitud y montaje frenético, esta serie promete al espectador una biografía -aunque fruto de la ficción- nunca aburrida y sobre todo nunca repetitiva.

Beth, brillante desde que era una niña, lleva el peso de su propia inteligencia y las responsabilidades que eso conlleva. Constantemente bajo presión, se pierde a lo largo del camino hacia la grandeza mientras trata de aferrarse a la clave de su particular habilidad para ver, predecir y vivir el ajedrez. En The Queen’s Gambit no hay co-protagonistas, Beth es el único personaje que se estudia en profundidad, y para demostrarlo es el hecho de que la cámara la sigue constantemente: su genio, su aguda mirada a la realidad, a menudo distorsionada por las drogas y el alcohol, es la única que tenemos en la historia.

La despiada condición de la mujer en los sesentas, relegada principalmente al papel de madre y esposa, el velo de puritanismo que cubre la vida de todos los ciudadanos y el temor al comunismo, se relatan de manera que hacen una crítica dirigida a un modo de vida, discriminatorio y perjudicial, cuyos adornos también infectan y corrompen los tiempos modernos; son como esos demonios de los que la protagonista es incapaz de liberarse y que tienen el poder de influir negativamente en el presente ocultando objetivos importantes.

The Queen’s Gambit es una de las mejores miniseries del año. La historia de Beth Harmon involucra y cautiva al espectador gracias a una protagonista compleja y convincente capaz de monopolizar su presencia durante los siete episodios. Ella es la que lleva sobre sus hombros toda la trama y es siempre ella quien, gracias a sus acontecimientos, ofrece una mirada transversal preciso y bastante crítico de la América de los años sesenta. Un producto realmente interesante con una atención a los detalles.

¿Dónde ver The Queen’s Gambit?

https://www.youtube.com/watch?v=lbleRbyGKL4

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