Oscuro Claro

No podemos sino abrir esta crítica de Behind His Eyes, la nueva serie disponible en Netflix, con una afirmación: viendo la miniserie basada en la novela de Sarah Pinborough, adaptada a la pequeña pantalla por Steve Lightfoot y dirigida por Erik Richter Strand, nos dimos cuenta de lo difícil que es encontrar el equilibrio adecuado entre el realismo del thriller psicológico y los elementos sobrenaturales de la novela gótica. No es que estos dos géneros no se hayan encontrado nunca en el pasado, al contrario, en algunos casos se ha hecho con excelentes resultados, pero es muy difícil equilibrarlos adecuadamente sin correr el riesgo de caer en el ridículo y el esperpento. Y quizás, a veces, lo que funciona en el papel no funciona tan bien en la pantalla.

Behind His Eyes empieza muy bien, de eso hay que darle crédito, los primeros episodios (son seis en total) son capaces de captar la atención del espectador y arrastrarlo al triángulo amoroso que está en el centro de la historia, llevándonos a ponernos de vez en cuando del lado de un personaje diferente, resaltando en el momento justo méritos y defectos de los protagonistas para hacernos cambiar de opinión sobre ellos. Más adelante, sin embargo, la narración cambia completamente de ritmo, bombardeando al espectador con un giro tras otro y desplazando, en consecuencia, la atención de los personajes a esta serie de sorpresas, todas ellas relacionadas con el giro sobrenatural que se le da a la historia en los últimos episodios. Es una pena, porque siendo uno de los personajes principales un psiquiatra, casado con una mujer con evidentes trastornos mentales (y esto no es un spoiler, porque queda claro desde el principio que realmente le pasa algo, al igual que a su marido), la elección de insertar un elemento sobrenatural tan preponderante, en lugar de jugar más con los traumas y obsesiones de la mente humana, sólo puede parecer un poco insensata (por no decir perezosa).

Louise (Simona Brown) es una madre londinense recién divorciada, que se enfrenta a la soltería por primera vez en mucho tiempo. En una noche de fiesta en la que su mejor amiga la deja plantada, conoce a David (Tom Bateman), un escocés encantador y misterioso, con el que surge una chispa inmediata. Es una pena que al día siguiente Louise, que trabaja como secretaria a tiempo parcial en la consulta de un psiquiatra, descubra que David es su nuevo jefe y, sobre todo, que está casado con la bella (y muy rica) Adele (Eve Hewson). Las cosas empiezan a complicarse de inmediato para la mujer: por un lado la atracción por David es innegable, y los dos parecen no poder prescindir el uno del otro, por otro lado Adele, con la que Louise se encuentra/desencuentra fuera del trabajo, también es muy intrigante, y sólo parece necesitar una nueva amiga.

La impresión que nos llevamos al terminar de ver Behind His Eyes es que esta serie no es especialmente equilibrada, también porque con menos episodios -quizá incluso con formato de película- habría bastado para contar una historia así. De hecho, la narración parece alargarse un poco entre una sorpresa y otra, no consiguiendo mantener siempre la tensión. En cualquier caso, si algunos giros inesperados y bien ambientados fueran suficientes para asegurar la calidad de un producto de entretenimiento, esta habría sido una serie realmente inolvidable, es una pena que normalmente necesitemos un poco más de sustancia para hacernos apreciar y amar algo de verdad.

Behind His Eyes parte de unas premisas bastante interesantes (aunque no especialmente originales) pero no consigue encontrar el equilibrio adecuado a la hora de conjugar los elementos del thriller psicológico/erótico con los de la narración sobrenatural. Los demasiados giros de la segunda mitad de la temporada, pues, restan profundidad a la dinámica entre los personajes y a su profundidad psicológica.

¿Donde ver Behind Her Eyes?

La serie está disponible en Netflix

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