Oscuro Claro

Una nueva historia de detectives, un nuevo misterio en el instituto Las Encinas; no se podía esperar nada diferente de la cuarta temporada de Élite: de hecho, los fieles espectadores, que ven el drama adolescente español desde todo el mundo, están tranquilos porque a lo largo de las distintas temporadas pueden confiar en todas las pequeñas pistas -dispuestas a lo largo de los episodios- para resolver la clásica y emocionante caza de brujas.

Con casi todos los personajes icónicos y más intrigantes han abandonado el reparto y son sustituidos por una nueva familia, aportando más carne en el asador para que no se instale el hedor del fracaso, se podía esperar cualquier cosa, pero desde luego los más pesimistas nunca hubieran apostado por que fuera el movimiento correcto.

En sentido contrario a todas las expectativas, de hecho, la entrada de Patrick, Ari, Mencía y el padre de los tres, Benjamín (Diego Martín), el nuevo director del colegio, no ha hecho más que trastocar la típica -aunque adecuada para una serie de adolescentes- trama rancia, dándonos nuevas caras a las que culpar, nuevas parejas que formar y un toque de internacionalidad; todo lo cual, de hecho, dio a esos fósiles de Guzmán, Omar (Omar Ayuso), Ander (Arón Piper) y Rebeka (Claudia Salas) algo de competitividad y nuevas emociones que experimentar.
Élite 4×01 – Algo amarillo, algo viejo, algo nuevo y algo prestado

A diferencia de los episodios anteriores, la escena del crimen puede resultar más inútil de lo habitual: los latidos del corazón de la víctima vuelven a funcionar, así que quizá sea ella quien cuente la verdad de lo sucedido, una vez más, entre los zapatos de diseño y los chismes de una fiesta en Las Encinas.

Y mientras Guzmán lucha por mantener viva su relación con Nadia a través de mensajes de texto y videollamadas, y poco a poco se da cuenta de que Ari es un poco diferente de lo que inicialmente pensaba, hay quien sigue siendo un personaje aburrido y molesto. Samuel (Itzan Escamilla) es el típico personaje de las series de televisión, indispensable para los guionistas por ser portador de las características que en la antigüedad se encomendaban a los jóvenes caballeros: aburrimiento, algo de alegría y más aburrimiento; los ejemplos más comunes son Alejandro «el interno», Ted Mosby y Ross Geller.

La fotografía de la serie confirma su podio en las escenas nocturnas, salpicadas de una iluminación especial y bandas sonoras aptas, frente a las escenas diurnas rodadas en el exterior y el interior del instituto que, aunque bien cuidadas, no se sitúan al mismo nivel que las otras.

Élite demuestra el desgaste de recurrir siempre a lo mismo, para los fans más aserrimos consigue mantener vivo el apetito y la curiosidad de su público. Para el resto… mejor pasar.

¿Dónde ver Élite?

La serie está disponible en Netflix.

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