Oscuro Claro

Sin duda estamos frente a uno de los productos para adolescentes con mejor rendimiento de la plataforma. De la acertada mezcla de personajes bien escritos y caracterizados, humor británico y elementos narrativos de gran realismo y relevancia, surge una serie capaz de tocar las cuerdas emocionales no sólo del público objetivo -los adolescentes, en realidad-, sino también de quienes a esa edad ya miran hacia atrás con nostalgia y se preguntan si, de haber tenido a su disposición productos como éste, se hubiera sentido menos «raro» e incómodo (como es común sentirse a esa edad).

La tercera temporada de la serie nos ha convencido tanto o más que las anteriores, por un lado consigue desandar el camino recorrido por los dos primeros episodios -ampliando algunos de los arcos narrativos de forma inesperada e interesante-, por otro lado introduce nuevos temas -desde la disforia de género hasta la elaboración del duelo- que se insertan inteligentemente en la trama. Para encontrar un fallo, sin embargo, tenemos que admitir que ocho episodios nos han parecido un poco cortos para desarrollar adecuadamente las -muchas- líneas argumentales, de hecho, en algunos tenemos la impresión de que se cierran de forma precipitada y apresurada.

La historia se abre al inicio del nuevo curso escolar, con todos nuestros personajes aún lidiando con lo ocurrido en la temporada anterior. Otis (Asa Butterfield), que se confesó en un mensaje de voz con Maeve (Emma Mackey) pero nunca recibió respuesta, ha iniciado una relación sólo sexual con un compañero de colegio, mientras que ella -tras demandar a su madre y quitarle así la custodia de su hija menor- se acerca a su amigo y vecino Isaac. Ninguno de los dos tiene intención de reanudar la clínica sexual y su amistad parece destinada a terminar. Incluso entre sus amigos y compañeros de colegio, la situación sigue siendo complicada: en medio de inseguridades y obstáculos, Adam (Connor Swindells) y Eric (Ncuti Gatwa) siguen adelante con su romance, Aimee (Aimee Lou Wood), por su parte, sigue intentando superar el trauma de la agresión sexual que sufrió, lo que está minando la relación con su novio.

Los adultos tampoco lo tienen fácil: Jean (Gillian Andreson) está luchando con un embarazo inesperado -que aún no le ha contado al padre del bebé- mientras que Michael Groff (Alistair Petrie) intenta rehacer su vida en medio del divorcio y la falta de trabajo. Es la nueva directora la que trae aún más confusión a las vidas de los adolescentes de Moordale: Hope (la Jamima Kirke que conocimos en Girls) llega como un tornado al instituto del pueblo, tratando de restablecer los estándares de excelencia de la escuela. Es una pena que, a pesar de su corta edad, se deje llevar por unas ideas muy retrógradas sobre la sexualidad y sobre cómo deben abordarla los jóvenes.

Como preveíamos, la serie consigue incluir y tratar nuevos temas que exploran el mundo de los adolescentes de hoy en día: Sex Education ya había hablado de la homosexualidad, el aborto, el descubrimiento de la propia sexualidad y la masturbación, y ahora aborda el tema de las identidades no binarias, una realidad de la que se habla mucho pero que hasta ahora no había encontrado el espacio adecuado en los productos de entretenimiento para el cine y la televisión. La llegada de un nueve alumne que no se identifica ni como mujer ni como hombre permite a la serie hablar de la aceptación del propio cuerpo en un nivel de complejidad totalmente nuevo, estimulando una conversación tan interesante como necesaria. El tema de las agresiones sexuales, introducido en la temporada anterior con lo sucedido a Aimee, también es tratado con la delicadeza adecuada, permitiendo al espectador comprender qué tipo de consecuencias pueden tener los hechos traumáticos en la salud emocional de la víctima. Por último, el personaje de Jean -interpretado por una siempre espléndida Gillian Andreson- nos da la oportunidad de hablar de la maternidad, sobre todo si llega, inesperadamente, a una edad avanzada.

Esta tercera temporada de la serie de Netflix que habla de sexualidad a un público de adolescentes vuelve a ser apreciada tanto por el público al que va dirigida como por aquellos que miran con nostalgia esa edad. El excelente estudio en profundidad de los personajes, los argumentos desarrollados de forma consistente -aunque en algunos casos un poco precipitados- y la introducción de nuevos temas en la trama la convierten en una de las series más exitosas producidas por el gigante del streaming.

¿Dónde ver Sex Education?

Las tres temporadas de la serie están disponibles en Netflix.

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