The Leftovers, Episodio 4: Un gran vacío

Me impuse la tarea de hacer un comentario tras cada capítulo emitido de The Leftovers y luego, gracias al Lord de este sitio, don @Seriepolis, me insto a continuar, etiquetándolo como “Review”. El domingo HBO nos presentó el cuarto capítulo de la serie, con nuevos y más enigmas, que a ésta altura de la serie, empiezan a ser tediosos. Pudimos presenciar un misterio algo burdo de la pérdida de la réplica versión muñeco del niño Jesús del pesebre de Mapleton. Y para algo tan relevante como la desaparición de un juguete, mandan al policía del pueblo, Kevin Garvey, a investigar y encontrarlo. Él sospecha primeramente (con un nivel de intuición infinito) que fue su hija quien robó al falso Jesús, estando en lo correcto. Jill Garvey, se reúne con sus amigos para hacer una especie de fogata-ritual, que incluye al muñeco. A la vez, conocemos más la historia de Tom Garvey (hijo no biológico del policía), quien huye con una embarazada Lucy y se involucran en una especie de sueño premonitorio, donde un sujeto les dice que ellos aparecen en su subconsciente rodeados de personas de blanco. Finalmente, eran cadáveres cubiertos con sábanas albas.

Dato no menor, Meg (interpretada por la archiconocida Liv Tyler), afianza lazos con Laurie Garvey (Amy Brenneman), quien es una especie de “madrina de la pseudo secta” de Meg. La técnicamente esposa del policía acude a su casa con el personaje de Tyler como traductor a solicitar el divorcio. Simultáneamente, aparece la hija de ambos y le entrega de regalo navideño a su madre un encendedor, quien mientras caminaba posteriormente lo deja caer en una alcantarilla, para demostrarle a Meg el desapego hacia las cosas, personas y emociones que manifiestan quienes visten de blanco. Al final de la noche, Laurie se devuelve sola, intenta rescatar su encendedor y adivinen (Lindelof, deja de ser tan amargo, por favor), no es capaz de recuperarlo.

Al final del día nos queda saber que los fumadores de blanco son los desesperanzados, se despojaron de todo y buscan personas a quienes reclutar, actualmente intentan que Tom Garvey (hijo de Laurie, perteneciente a la pseudosecta) ingrese al grupo. Ding, ding, ding (onomatopeya de iluminación de ideas): no sería extraño que al final de la temporada, los hijos Garvey también escriban en libretas y fumen como condenados. Puede que The Leftovers se trate más que de un hecho freak como una abducción, de algo más sicológico, tal como Lost, donde todos nos obsesionamos por saber qué era la isla, si estaban vivos o muertos, si la playa era el limbo, el infierno, el cielo, una realidad paralela o lo que fuere, pero el trasfondo era mostrar a cada personaje con sus virtudes y defectos. Puede que Leftovers (buscándole el lado bueno y sacando fuerzas de flaqueza para seguirla viendo) quiera mostrar a ese desgraciado pueblo de Mapleton, donde todos están vacíos, sus vidas no tienen mucho sentido, gastan oxígeno porque fisiológicamente deben hacerlo y donde no hay lazos reales entre las personas. Probablemente quienes desaparecieron en “the rapture” sean felices dondequiera que estén y miren a lo lejos a sus seres queridos. No quiero pensar que es una latera crítica social.
Noticia triste: IMDB.COM aún no publica trivias de la serie (mi parte más favorita de ver series) PERO, en un error magistral (aunque ya ni me importa), en los mensajes de la página, alguien leyó el libro y bueno, maremoto de spoilers (la dejo ahí, no incitaré a nada).

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No procrastino, veo tele. Tengo ídolos secretos, odio el fútbol y el pimentón. Alabo cualquier cosa que haga Thom Yorke y añoro a Cerati. Viuda de Lost y Desperate Housewives. Lloré cuando terminó Six feet under. Ah y twitteo ‘un poquito’

1 Comentario ¿Quieres opinar? →


  • Carlos

    Aún no encuentro un personaje que sea “querible”, quizás el cura. Es difícil ver una serie donde los personajes principales importan un pepino.