Oscuro Claro

Con bombos y platillos TVN anunciaba la adaptación chilena de Top Chef y Canal 13 la de Master Chef, ésta última comandada por la máquina de los realities, Sergio Nakasone, que el pasado domingo no estuvo exenta de polémicas: los asistentes al casting masivo acusan que la competencia no sería tan transparente como parecía, ya que la Miss Chile María Jesús Matthei habría llevado un plato tan simple como un par de panqueques y ya estaría clasificada dentro de los participantes.
En tanto, el pasado jueves debutó Top Chef con buen rating, mostrando a los aspirantes a ser el gran, maravilloso y magnífico Top Chef de Chile. Y claro, como los castings no son azarosos, siempre hay un popurrí de gente simpática, pesada, talentosa, cahuinera, conflictiva, florero, atractiva, entre otros. El primero en sacar ronchas fue Sergio Medel, con una actitud muy de Pitbull (gracias, gracias, no se molesten), enfrentándose a la Chef y jurado Pamela Figalgo, golpeando mesas y elevando la voz. Ahí está el «tranquilo papá» con espátulas. Otro personaje notorio fue Ricardo David-que spoiler-es el último eliminado del primer capítulo. ¿Quién es él? Como advertencia, deben saber que un adicto a la televisión ve lo que se le cruce, soy de Viña del Mar (no sé si sea justificación), pero acá un canal de tv abierta súper under pero que uno ve haciendo Zapping es UCV-TV y ahí, el chef con voz de Negro Piñera y pelo largo tenía un programa que se llamaba algo así como «Cocinando con el Gigi», recorría la ciudad, toda la gente lo saludaba (probablemente porque andaba con un camarografo que lo seguía incansablemente) y el opening de su show tenía una canción muy pegajosa que decía «ya llega Gigi el amoroso». Tenía una especie de lema al cocinar que era algo como «alegría, color y sabor» y claro, ahí justificaba ponerle muchos pimentones, frutas y vino blanco a sus platos. No, no soy groupie del Gigi, solo era buena onda. Creo que perdí toda credibilidad-no quisiera ahondar en mi dignidad-al admitir que recuerdo la escueta banda sonora y uno que otro episodio, como Gigi corriendo casi desnudo por la playa. Mientras que otro personaje reciclado de la televisión noventera es Quersen Vásquez, quien fue el cocinero oficial del Buenos días a todos, el regalón de la dueña de casa, en la época del Halcón.

Me llevé una sorpresa extraña al presenciar la eliminación del Gigi, porque era un personaje potente, siempre siendo diferente, marcando la nota, con esa personalidad lolein que a todos simpatiza, pero que cuando lo buscan lo encuentran: el Juan Cristobal Foxley de la cocina, el Emeterio Ureta de los sartenes, el Edmundo Varas del aceite de oliva, el Negro Piñera de la pimienta, el Miguelo del caviar. Es esperable que todos estos realities tengan un dejo de manipulación por parte de la producción para preservar la mayor cantidad de tiempo a los personajes que darán que hablar, así como Sebastián Araya, cocinero talentoso que solamente tiene una mano o Alicia Rodriguez que es repostera pero lucha codo a codo con los chefs.
A pesar de la (anti)publicidad que igual le servirá a Master Chef(Canal 13), algo me desmotiva a estar tirada en la cama viendo la pantalla, por lo que probablemente haga caso omiso al programa y busque otra cosa. Mientras que >Top Chef ganó ventaja al tener un lanzamiento previo, buenas locaciones y un jurado medianamente conocido por el público. Si bien no se compara a la versión gringa (que actualmente transmite Sony a las 15.00 hrs), se ve interesante. Probablemente como estalló el boom, todos nos creamos cocineros muy gourmet, compremos cientos de ingredientes y terminemos comiendo el mismo pan con queso después del trabajo (y derretido si nos ponemos muy creativos) y tomando la misma sopa de sobre de costillas (mi más favorita) para ver el prime mientras intercalamos con twitter.

 

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