Cinco mujeres en sus veintes viviendo juntas, cinco personalidades distintas y cinco perspectivas de vida. Age of Youth es una serie para veinteañeros, gente que está viviendo los últimos años de universidad y ad portas de enfrentarse a ese terrible mundo del ser humano responsable.

Age of Youth es un dorama de Corea del Sur. Lo más posible es que estas producciones asiáticas les suenen del tiempo en que las transmitían a través de Mega o de Netflix, el último par de meses el sitio de streaming ha subido una gran cantidad de estos doramas.

O quizá no les suene de nada, pero no hay mucho que entender: los dorama son las series de asia (Corea del Sur, Japón, China, Tailandia, etc.). Por lo general, y no voy a mentir acá, tienen tramas superfluas, livianitas, similares a una comedia estadounidense. También tienen mucho de la exageración telenovesca -lo que hacía que nuestras madres los vieran durante el almuerzo-, lo que genera una mezcla muy particular y única.

Un dorama no te cambia la vida, no comienzas a ver uno para encontrar algún tipo de revelación, sino que solo para entretenerte y llorar a moco tendido.

Pero Age of Youth mandó todas mis creencias sobre doramas a la punta del cerro.

Es un dorama dirigido para mujeres -lo que no quita que ustedes, machos, no puedan verlo-, principalmente porque la historia está contada desde el punto de vista de estas cinco tipas que viven juntas en una misma casa, no porque sean amigas sino que porque es conveniente.

En un principio parece ser bien superficial, hasta que te das cuenta que Age of Youth no es para nada la simple comedia romántica que te vendieron en un comienzo. Eso si, nunca cambia el tono, nunca cambia su esencia, es solo que descubres que detrás de toda aparente superficialidad, hay algo oculto.

Age of Youth trata sobre la vida universitaria, pero sobre todo qué hay después de clases, y después que esta acaba por completo. Nos presenta a una mujer pobre de 28 años, que tiene que trabajar gran cantidad de trabajos a medio tiempo para pagarse la universidad, lo que le ha impedido terminarla más joven.

Está la niña inocente que sale de su casa por primera vez para ir a la universidad, que oculta un secreto y se enfrenta al primer amor. También conocemos a una joven profundamente enamorada de su pololo, lo que la lleva a perdonarle muchas cosas, quizás demasiadas.

Hay una estudiante de periodismo, desesperada por encontrar pololo. Y está la que no estudia y no trabaja, que sustenta sus gastos teniendo varios pololos mayores y con plata -y es uno de los personajes mejores construidos de la serie-.

Age of Youth es la historia de cómo cada una de estas mujeres se relaciona con el amor, el sexo, su propio cuerpo, el trabajo y la vida misma. Y sobre todo, es una oda a la amistad y el compañerismo, a lo complejo que se vuelve todo si pretendes solucionarlo por tu propia cuenta y que cada tragedia, por pequeña o grande que sea, es mejor superarla con alguien.

También es un canto a la diversidad, tan en voga este último tiempo, a que no porque seamos distintos implica que no podamos ser amigos. Ninguna de estas mujeres se parecen entre sí e incluso, llegan a juzgarse por no ser capaz de respetar las decisiones ajenas ni darse el tiempo de comprender al otro.

Age of Youth es un buen dorama, pero dejarlo ahí es casi un insulto. No es simplemente un buen dorama entre todas las superfluas historias de fantasía y amor que nos presenta asia -y no me juzguen, que me encantan, pero hay que ser honestos-.

Así que digámoslo como lo que es: Age of Youth es simplemente, una buena serie. Está en Netflix (bajo el nombre de “Hello, my twenties”) y tiene 12 capítulos.

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