Oscuro Claro

La novena temporada de The Walking Dead se estrenó con la promesa de cambios significativos. Tres de los elementos más importantes de la serie anunciaron sus salidas: Andrew Lincoln, Rick Grimes desde el principio de la serie, dejaría el puesto de protagonista en algún punto de la nueva entrega de episodios. Scott Gimple pasaría el bastón de showrunner a Angela Kang, y a Maggie (Lauren Cohan), que también dejará la serie en algún punto de la trama. Este «A New Beginning» muestra a Rick y los demás sobrevivientes un año y medio después de la guerra terminada al final del octavo año y se propone básicamente situar al espectador en esta nueva realidad, a diferencia de los famosos episodios explosivos de los estrenos, The Walking Dead regresa sin prisa de jugar en la mesa sus mejores cartas.

En este salto temporal, Rick, Michonne (Danai Gurira), Daryl (Norman Reedus), Carol (Melissa McBride) y todos los personajes tuvieron tiempo de, por primera vez probablemente desde que la serie comenzó, calmarse un poco y recordar cómo es la vida sin estar luchando cada segundo para no morir. El estreno mostró a Rick y Michonne viviendo como una familia funcional, Carol en una relación con Ezekiel (Khary Payton) y Maggie siendo madre. Es lo más cercano a una vida normal que hemos visto en la serie.

Es innegable que la nueva temporada inaugura una nueva era en The Walking Dead. Hasta entonces, el público estaba presente con una trama fundamentalmente sobre supervivencia en su forma más bruta. Así, luchando contra los muertos vivientes o contra otros grupos, Rick y su grupo necesitaban conectarse con sus instintos más primitivos para mantener la propia vida y la de quien más pudiera importar.

Ahora, la fase es otra: el primer episodio es un indicativo claro de que The Walking Dead se acerca más a House of Cards que de lo que era en su primera temporada. Los zombis son un viejo enemigo que los sobrevivientes ya no consideran una amenaza potente, la guerra que unía a sobrevivientes en pro de un objetivo común ya ha sido solucionada y los conflictos tribales parecen haber quedado en el pasado. El problema ahora viene de dentro: como estructuras organizadas, Alejandría, Hilltop y todas las demás comunidades pasan a ser suelo fértil para que florezcan todos los problemas habituales de sistemas políticos modernos. En su nuevo formato, The Walking Dead debe tener más espacio para problemas internos, conflictos entre bastidores del poder y dificultad para mantener la unidad.

Danai Gurira, Lauren Cohan (que, al igual que Lincoln, dejará la serie durante el noveno año) y Norman Reedus ya habían adelantado que la nueva temporada se centraría en el protagonismo femenino. De hecho, el único evento realmente enérgico que ocurre en el estreno es protagonizado por Maggie. El punto más alto del inicio de esta temporada fue dado por Gregory (Xander Berkeley). No se puede afirmar con certeza que la velocidad imprimida en el conflicto entre Maggie y Gregory sea fruto de la necesidad de agilizar la trama de la líder de Hilltop, ya que la actriz se está despidiendo, pero, sin eso, el estreno habría sido esencialmente monótono.

Hay un cambio aparente de prioridades en The Walking Dead: el público sabe que grandes eventos se acercan, con la inserción de Alpha (Samantha Morton) y de los Sussurradores. Bajo el mando de Kang, el primer episodio del noveno año no fue perfecto y tuvo muchos momentos de letargo, como el poco destaque dado por la muerte de personajes irrelevantes. Sin embargo, la racha de aire fresco es perceptible: con suerte, la franquicia de los muertos vivientes puede haber encontrado su oportunidad de supervivencia.

The Walking Dead estrena nuevos episodios los domingos por FOX Premium y los lunes por FOX.

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