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[REVIEW] ‘Little Fires Everywhere’: Aprender a vivir con nuestros propios incendios

De estrenos en tiempos de pandemia vive el hombre, de historias nuevas y renovadas nos alimentamos para pasar estos días de encierro, lluvia, angustia y ansiedad. No quiero alarmarlos, pero tampoco culparlos si no tenían idea de esta serie, o si ni siquiera se animan a verla. Es entendible que con todo esto quieran ver por quincuagésima vez Friends, o repetirse alguna versión de The Office. Todos queremos reírnos, desconectarnos y aislarnos mentalmente de tanta tragedia. El drama es mucho mejor cuando lo vemos por la TV y no es parte de nuestra vida, y acá nos encontramos con una historia digna de rescatar.

Little Fires Everywhere nos trae a dos actrices de esas gigantes, de esas que uno siempre va a respetar. Por un lado Resse Witherspoon, que nadie sabe como lo hace para estar en HBO y meter un hitazo como Big Little Lies, se va a Apple TV+ y hace lo único bueno de esa plataforma (por ahora) como The Morning Show, ahora llega a Hulu y vuelve a meter un gol de media cancha con esta serie. Y nos nos olvidemos de la notable Wild en el cine hace unos años atrás. ¿Que la legalmente rubia no se cansa de meter números uno?

Y por otro lado tenemos a Kerry Washington AKA Olivia Pope, que en Scandal por muchos años dejó más que demostrado que se ha ganado su lugar en la TV y de a poco en el cine lo está haciendo. Y que a mi parecer le faltaba un hitazo importante como este.

Esta serie cosecha y cultiva en tiempos perfectos. Planta la semilla del conflicto en los momentos precisos, juega con esos momentos de incertidumbre de forma magistral. Y para nosotros la audiencia nos vuelve locos, por que origina muchas veces ese estresante momento donde generas empatía con los personajes, ves que todo sale bien, pero tu sabes que algo va a pasar. Porque nada bueno dura tanto. Ni en las series ni en la vida. En cualquier momento viene el desastre. Solo hay que contar los minutos para que pase, para que un personaje se quiebre, te decepcione o simplemente desaparezca. Son esas capas de conflictos y dramas que van armando los personajes de esta serie, que la hace de una profundidad emocional muy interesante. A veces se transforma como en una Big Little Lies, a veces es Euphoria, a veces es When they see us y esos pétalos de temas súper importantes hoy en día, hacen que esta serie florezca por su diversa capacidad de crear y levantar temas, y a todos darle el espacio y la importancia necesaria para que tu enganches.

Es como un Jenga perfecto que no cae, donde cada pieza es un tema importante, cada bloque viene cargado con una historia, un conflicto distinto, es un juego con muchas temáticas potentes que conviven unas con otras. Adopción, racismo, inmigración, lucha de clases, problemas familiares, hay tanto y en su justa medida. ¿Conocen ese dicho “El que mucho abarca poco aprieta”?  Bueno aquí aprietan los justo y necesario para tocarnos el corazón y decir: “Chucha” con cada tema.

Cada capítulo es aumentar la apuesta dramática paso a paso, eso hace que sea una serie devorable fácilmente. Avanza rápido, y no va dejando a ningún personaje atrás, todo se va enredando, todo va generando tensión sutilmente, todo se va encaminando para que tu digas “En algún momento va a quedar la cagá”. Y lo mejor de todo esto, es que se hace cargo de esto, no te lo deja para más adelante, para una nueva temporada, un nuevo capítulo o deja botado ese conflicto para recuperarlo después. Creo que la progresión dramática que tiene esta serie es notable.

A veces pensamos que queremos algo simple, fácil y solo para divertirnos. Pero cuando lo encontramos nos damos cuenta que no queremos eso. Que no es lo que esperábamos, que no es lo que necesitábamos. No necesitamos solo un lado de la ruleta de emociones, la necesitamos completa. Necesitamos algo simple y fácil, y a veces también necesitamos el drama. Necesitamos lo complicado, lo difícil, el drama tiene que estar ahí para darnos cuenta que nuestras historias se componen de un arcoíris de emociones. Que la tele en blanco y negro sirve, pero solo para contar historias que conocemos, necesitamos todos los colores para brillar y entender porque a veces estamos arriba y a veces abajo. Hay que llegar al suelo para apreciar el cielo. Queremos creer que nos vamos a conformar con lo fácil, pero nunca es así. El drama, el conflicto, las emociones complicadas que no sabemos procesar y que esperamos encontrarles una respuesta pronto para dejar descansar nuestra cabeza nunca va a llegar. Todo esto es como diría el gran sabio Thanos “Inevitable”. El drama es inevitable y en la medida que lo aceptemos, el cuarto se nos hace más grande. El espacio para respirar se hace gigante.

Little Fires Everywhere o “Pequeños fuegos por todas partes” es un título que le hace perfecto sentido a esta serie. Siempre hay algo que no está encajando, hay algo que se está prendiendo en alguna parte. Hay un incendio empezando en alguna persona, o en una relación. La vida de todos se compone de tener que estar lidiando siempre con pequeños incendios por todas partes, en la pega, en la casa, en la familia, en el amor, etc. Y podemos seguir y avanzar siempre y cuando esos incendios se mantengan pequeños y podamos entender que siempre van a estar hagas lo que hagas. El problema llega cuando alguien se hace adicto a ese fuego, y a veces tu mismo te prendes fuego porque necesitas que algo arda dentro de ti. Porque te acostumbraste a eso, porque no puedes vivir sin tener que estar apagando esos incendios constantemente y ahí es cuando el fuego se descontrola, y ya nada es pequeño. Se incendia la pareja, la familia, la casa. Esta serie te hace entender que aunque estemos ardiendo por dentro con nuestros propios incendios, se puede vivir con “pequeños fuegos por todas partes” siempre y cuando entendamos que son nuestros y de nadie más.

¿Dónde ver Little Fires Everywhere?

La serie está disponible en Amazon Prime Video.